18 de abril 2007 - 00:00

La conspiración llega al Vaticano

Jorge Bergoglio
Jorge Bergoglio
Una supuesta conjura de la Casa Rosada, planificada con el propósito de «enlodar» el prontuario de Jorge Bergoglio y, de ese modo, bloquear sus hipotéticas chances de ser electo Papa explica la hiperkinesis del purpurado en contra de Néstor Kirchner.

La embestida contra le reelección de Carlos Rovira en Misiones, quizá el mayor golpe político que sufrió Néstor Kirchner desde que fue electo presidente, fue pergeñada con el aval de Bergoglio. Ahora, en la Capital, el cardenal logra una alianza que podría fulminar al Filmus y someter al patagónico a una derrota escandalosa.

Inconfesable, impropia de un hombre de Dios, la certidumbre de que Kirchner autorizó una conspiración en su contra, sería el fundamento primordial de la tarea que desempeña Bergoglio y, a veces, -quizá con demasiada asiduidad- deriva en acciones contra el gobierno.

Se trata de maledicencias, de meras murmuraciones seguramente infundadas: no sólo el presunto complot sino, claro está, las sospechas que se atribuyen al prelado. Así y todo, como toda historia fantástica sin final feliz, merece relatarse para, naturalmente, descartarla de plano.

Tras la muerte de Juan Pablo II, entre el puñado de papables apareció citado en algunos medios especializados el nombre del cardenal Bergoglio. Casi en paralelo, Horacio Verbitsky publicó una serie de notas y dos libros muy críticos del purpurado.

En sus textos, Verbitsky atribuye a Bergoglio haber acuñado la definición «memoria completa» como eufemismo de «teoría de los dos demonios», lo vincula a Emilio Massera y lo sindica referenciado, en los 70, con Guardia de Hierro, el grupo peronista de derecha de Alejandro Alvarez.

El periodista desgrana en un párrafo, post-habemus papa, la clave a su entender de sus empellones contra Bergoglio: «El foco de atención del hipotético Papa Bergoglio hubiera sido la Argentina, así como el de Karol Wojtila fue Polonia, lo cual hubiera creado un serio problema de gobernabilidad». Por la relación del periodista de «Página/ 12» con Kirchner, Bergoglio -siempre según el rumor- habría vinculado esa embestida con un interés expreso de la Casa Rosada para impedir sea electo Papa, posibilidad que en teoría había estado latente. Esa «campaña» habría, además, encontrado como difusores en el Vaticano a los delegados de la Casa Rosada y habría logrado su objetivo: impedir que Bergoglio sea proclamado papa y, en su lugar haya quedado Joseph Ratzinger, que adoptó el nombre de Benedicto.

Dejá tu comentario

Te puede interesar