2 de septiembre 2002 - 00:00

La encuesta sociopolítica requiere adaptación a la crisis

La encuesta sociopolítica requiere adaptación a la crisis
La estructura de la sociedad argentina, desde el punto de vista de los ingresos, muestra un fuerte cambio en los últimos años, donde el importante deterioro de los indicadores es la principal característica. Esto se refleja en la expansión de la base de la pirámide poblacional. Es decir que aumentó la cantidad de personas de bajos ingresos. Pero además cayó su altura, reflejando no sólo una mayor concentración sino una distribución del ingreso aun más desigual. Antes, la pirámide tenía una forma tipo romboidal, donde la clase media representaba cerca de 50% del total. Ahora pasó a una figura clásica piramidal de baja altura, donde esa clase media representa menos de 30% del total (en televisión, para brindar exactitud, las pirámides deformadas se reflejaron en rectángulos para facilitar la visión).

• Esos cambios han llevado a los especialistas a reformular los criterios para segmentar a la población en función de sus ingresos. Porque las metodologías tradicionales combinan tres variables: ingreso-educación-bienes. Hoy en día, hasta se soslaya incluso el nivel de ingreso y se ponderan variables como el nivel de educación, tipo de ocupación, tipo de bienes en el hogar y posesión de ve hículo. do:

• En un intento por construir la estructura poblacional por nivel socioeconómico -en función de su percepción de ingresos-, se tomaron como base los datos provenientes de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realizó el INDEC, en mayo de 1990 y 2002. Pero, como esta encuesta releva 27.000 hogares de los 28 principales conglomerados urbanos (las capitales provinciales y algunas ciudades importantes como B. Blanca o Concordia), quedan fuera del sondeo las ciudades más pequeñas y las poblaciones rurales, aquellas que viven en ciudades de menos 2.000 habitantes.

•Extensión

• Utilizando los criterios de la Secretaría de Programación Económica y Regional del Ministerio de Economía, se extendieron los resultados de la EPH al total de la población del país. De este modo surge la cantidad de personas desempleadas y subocupadas.

• Se tomó así el dato de población del último Censo 2001, 36,2 millones habitantes, y se aplicaron los porcentajes obtenidos según la EPH. Surge que 39,9% son desocupados o subocupados (aquellos que trabajan menos de 35 horas semanales).

• Para estimar la cantidad de personas que trabajan en actividades operativas (calificadas como obreros) se adoptó el porcentaje del Informe Socioeconómico del INDEC en base a la EPH. Se calcula así que hay aproximadamente 43% de obreros donde sólo 30% está ocupado. Lo mismo se hizo para reconstruir la estructura de 1990, usando el Censo 1991.

• En cuanto al resto de los segmentos de la pirámide socioeconómica, se tomó la distribución del ingreso que surge del último sondeo del INDEC, a lo cual se extrapolaron datos extraoficiales provenientes de relevamientos efectuados por la
Asociación Argentina de Marketing
y de la consultora AC Nielsen -que realiza sondeos en el nivel de supermercados, categorizando a los consumidores según su ocupación, educación, bienes y auto-

• El cambio en la figura de la pirámide poblacional significa que muchas más personas que integraban el segmento de clase media pasaron a enlistarse en los segmentos más bajos (clase obrera o clase baja y desocupados). Creció así, enormemente, la cantidad de personas en los niveles de bajos ingresos.

• Otro rasgo distintivo del proceso de deterioro de la pirámide de ingresos es la mayor dispersión entre las clases y los segmentos. O sea, aumentó la inequidad. Antes el que más ingresos tenía representaba aproximadamente unas diez veces más al que menos ganaba. Ahora esta diferencia pasó a ser más de veinte veces. Claro, en la misma proporción o más se han desvalorizado las empresas con sus activos, que son las que dan trabajo. Eso también se observa entre los segmentos de una misma clase. Quien integraba la clase media-alta ganaba 50% más que el de la clase media. Esta brecha aumentó más de tres veces, y más en el caso del segmento de media-baja.

• Este proceso de deterioro ha llevado a reformular los criterios para segmentar a la población en función de sus ingresos. Porque las metodologías tradicionales combinaban tres variables: ingreso-educación-bienes.

• Claramente, el deterioro de los ingresos familiares y de las empresas, fuente de trabajo para el otro, achicó al país y lleva a repensar la segmentación. Porque ocurre que en los últimos años había crecido el número de personas con muy buen nivel de educación o altamente calificadas pero que cayeron a bajos niveles de ingresos. Son personas que por su nivel educativo eran de clase media y media-alta y ahora han pasado a integrar el segmento de clase de bajos ingresos.

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