6 de enero 2006 - 00:00

"La política exterior es antes y después de la cumbre"

El subsecretariodeRelacionesEconómicasLatinoamericanasdijoque para laArgentina larelación conBolivia escrucial y quepuederepetir elmodelo deintercambioque hay conVenezuela.
El subsecretario de Relaciones Económicas Latinoamericanas dijo que para la Argentina la relación con Bolivia es crucial y que puede repetir el modelo de intercambio que hay con Venezuela.
Eduardo Sigal es el subsecretario de Relaciones Económicas Latinoamericanas de la Cancillería. Es también el presidente del Frente Grande, partido desde el cual adhirió -fue uno de los primeros-a la candidatura de Néstor Kirchner allá por 2001. Ambito Financiero dialogó con él sobre temas de su competencia, es decir, sobre las relaciones internacionales del gobierno en la escala regional. Y también sobre la novedad de pertenecer a un gobierno peronista cada vez más teñido con el color del Frepaso, su propio partido. Lo más importante de esta charla con Sigal:

Periodista:
¿Usted cree que hay un antes y un después de la cumbre de Mar del Plata para la política internacional del gobierno?

Eduardo Sigal: Indudablemente sí. En principio, por la capacidad del Mercosur de pararse políticamente frente al escenario internacional de una manera homogénea. Hubo una batalla importante, que se ganó, para que no se distorsione el objetivo principal de la cumbre que era el lanzamiento de la generación de empleo de calidad como objetivo de una política común. La posición del bloque reclamando por un comercio continental equilibrado también implica un antes y un después de esta cumbre. La inclusión de Venezuela en estas posturas del Mercosur también indica una novedad absoluta.


P.:
Existió la impresión de que Kirchner trabajó con la idea de que la relación con los Estados Unidos ya no sería la misma después de la cumbre. ¿Es una impresión correcta?

E.S.: No hay que olvidar que hubo una reunión con George Bush en el marco de la cumbre. Yo no conozco los detalles de la conversación, pero la deuda argentina, el rol de los Estados Unidos en el Fondo y las posibilidades de refinanciación de la deuda deben haber sido factores tenidos en cuenta por Kirchner cuando decidió cancelar la deuda con el Fondo y buscar respaldos regionales para hacer frente al desendeudamiento.


• Giro

P.: ¿Cuánto hay de retórica y cuánto de pragmatismo en este giro, sobre todo en la relación con Venezuela?

E.S.: Este mundo global es un mundo de la integración en la defensa de intereses. La Unión Europea y el NAFTA son manifestaciones de ese fenómeno. No es una cuestiónde ideologismo. Ideologismo sería restaurar conceptos viejos, como el concepto de antiimperialismo, para interpretar estos fenómenos. Sería antediluviano.


P.:
¿Qué sucedió con la gira de Evo Morales? ¿Hubo una distracción? España, Brasil, Venezuela parecen tener una agenda ya diseñada con el nuevo gobierno. En cambio la Argentina, con lo importante que resulta el gas boliviano para el país, da la impresión de está mirando otro canal.

E.S.: Nosotros seguimos todo el proceso boliviano muy de cerca y estamos trabajando de modo interministerial para ofrecerle al nuevo gobierno de Evo Morales una cantidad de prestaciones que podrían ser de provecho para varios desafíos que debe enfrentar. Que no venga todavía con fecha definida es un problema de coordinación de agendas que se reduce al plano práctico. Pero no indica en el caso de Evo ni en el nuestro un problema de mala disposición.


P.:
Si se estabiliza Bolivia, ¿se volvería a pensar la política energética? ¿Se revisaría, por ejemplo, la idea de un gasoducto venezolano?

E.S.: No son cosas incompatibles. El gasoducto venezolano fue pensado desde el primer día con una interconexión con Bolivia. Ahora bien, un crecimiento como el que está registrando la Argentina requiere muchísima energía y por eso es importante la integración con Bolivia en un marco de progreso social que beneficie al pueblo boliviano y beneficie a nuestro pueblo.


P.:
La existencia de varios gobiernos de izquierda o centroizquierda en la región está acompañada por la reaparición de un componente nacionalista que hace aflorar tensiones que antes no parecían tan evidentes...

E.S.: Es cierto, porque a veces no se tiene suficientemente en cuenta que una política progresista moderna debe revisar el concepto de Estado-nación y explorar nuevas formas de integración productiva, económica, aduanera, impositiva, cultural. Pensar los intereses del país sin el marco de la integración llevaría a posturas regresivas, proteccionistas, que producen ruido.


P.:
¿Qué va a suceder con la cláusula de adaptación competitiva que se negocia con Brasil?

E.S.: Creo que la tend r e m o s acordada a fin de enero. No creo que lleguemos a tenerla definida para la visita de Estado del Presidente, el 18, pero eso se debe al ritmo de la negociación y no a un problema de dificultad política.


• Replanteo

P.: El régimen automotor se prorrogó, pero debe definirse uno nuevo. ¿Cómo ve esa cuestión?

E.S.: Vamos a hacer un replanteo completo que debe tener en cuenta cómo se instrumenta la relación producciónintercambio. Hoy por cada dólar/auto que se exporta a Brasil, Brasil puede exportar a la Argentina 2,6 dólares. Hay un cuestionamiento a la cifra global, pero sobre todo a que se maneje como una cifra única para toda la industria. Queremos que se tome en cuenta empresa por empresa. Hay empresas que fabrican autos en los dos países y otras que sólo exportan autopartes desde la Argentina y venden después el auto terminado desde Brasil. Un replanteo de todo el régimen puede mejorar las descompensaciones del mercado y establecer un nivel de inversiones más equitativo. No va a haber malos resultados porque la relación con Brasil es óptima, mejoró mucho en 2005 y, además, el presidente Lula ha sido muy enfático al decir que Brasil necesita una Argentina industrial.


P.:
¿Qué pasa con las papeleras del Uruguay? Parece que los dos países quedaron atrapados en un problema político y que ninguno de los presidentes quiere comprarse el caso.

E.S.: Hay un problema político y social. Está bien que los presidentes no se hayan involucrado p e r s o n a l --mente. Tiene que haber un proceso de diálogo, no de confrontación, del que ambos saldremos parcialmente insatisfechos. O parcialmente satisfechos. Sólo así se resolverá este caso. Pero no quiero opinar más porque no es algo de mi competencia en la Cancillería.


P.:
¿Qué hay del reactor que le íbamos a vender a Venezuela?

E.S.: Nada. Nunca hubo nada más allá de algún comentario o el interés de alguna ciudad interesada en generar energía eléctrica con un reactor de origen argentino. Con Venezuela, el vínculo pasa por otro lado, es un socio muy bueno de la Argentina, sobre todo por el sistema de intercambio compensado que hemos adoptado para la compra del fueloil y también por el financiamiento a través de la compra de nuestros bonos.

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