La izquierda contra Amnesty-Greenpeace
El reciente Foro Social de San Pablo, la cumbre anual más importante de la izquierda, también parece decaer en la rutina de todas las organizaciones políticas que pierden su objetivo de origen. Así lo percibe el cronista de la página web La vaca.org, una publicación electrónica insospechada de mala fe hacia ese foro, dado que suele expresar opiniones de la más amplia gama de la izquierda. La crónica que se conoció por Internet esta semana se queja de que las ONG -nacidas muchas para actuar en política con consignas de protesta social- se convierten en víctimas de su ambición económica. Critica, por caso, a Greenpeace y a Amnesty, a las que el cronista les aplica el anatema de «billetera mata a moral». Más previsible es su crítica a Lula, a quien le reprochan que asista al foro izquierdista de San Pablo, pero que también lo haga al Foro Económico de Davos, Suiza. Aquí, lo principal de la crónica que tiene un título ilustrativo: «¿Porto Alegre o Porto Triste?».
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Sader resumió así el saldo que se perfila ya como ineludible. Naomi Klein había planteado en la edición 2003 (la última realizada en Porto Alegre, ya que el año pasado la reunión fue en la India) el secuestro del Foro. Pues bien: este año ya sabemos qué pasó con el rehén. Se convirtió en ciudadano de otro mundo, que no es otro que el que todos los días vivimos hoy.
Por supuesto que los casos de Amnesty y Greenpeace no revelan nada nuevo. La novedad es que todas las ONG -desde la más grande hasta la más diminuta, desde la más combativa hasta la más tradicional-se comportan igual.
•Entretenimiento
Detrás de esta actitud hay, además de una cuestión que para muchos es ideológica, un dato que enfrió hasta a los más entusiasmados: uno de los entretenimientos del segundo mandato de George Bush será promover investigaciones legislativas a las fundaciones que sostienen a 99% de estas ONG. Una especie de comisión McCarthy se dedicará a sentar en el banquillo a los financistas, revisar públicamente sus apoyos internacionales y confrontarlos con la defensa de los valores del «estilo de vida americano» tal como lo entienden los conservadores.
Hasta saber quién será el Danny Rose que inmortalizó Woody Allen en su filme sobre la censura macartista, dos cosas son seguras:
1) Las fundaciones se están jugando nada menos que la posibilidad de descargar millones de dólares de impuestos en estas filas (si no aprueban el examen, pueden perder las exenciones impositivas).
2) Ya sabemos cómo son las cosas: billetera mata moral.
¿Cuál Lula es real? Seguramente, podemos imaginar que la perversa política de Bush implica asfixiar financieramente las resistencias locales (y cuando se leen estas palabras hay que pensar exclusivamente en Irak, Palestina y Colombia, porque de lo contrario se perdería seriedad), pero por lo pronto su consecuencia concreta está exhibida en la gran vidriera del Foro Social Mundial.
De allí lo señalado por Sader: ni debate sobre cómo enfrentar al imperio ni (agregamos nosotros) a sus salvajes propietarios, las corporaciones globales.
Para distraer la atención de estas cuestiones centrales, la máquina virtual ha preparado para esta edición algunos fuegos artificiales. La estatuilla a la mejor puesta en escena es, sin duda, para los anfitriones. La presentación del presidente Lula en el estadio Gigantinho en la jornada del jueves fue espectacular.
El tema era inobjetable: una campaña global contra el hambre. El partido oficial, el PT, se preocupó de que las ubicaciones estratégicas para la transmisión televisiva estuvieran ocupadas por militantes que lucían una remera roja con la leyenda «100% Lula».
Afuera del estadio gigante, las voces opositoras cantaban con ritmo de samba: «O Lula, cual es real: el del Foro Económico o el del Foro Social».
Un sorprendente discurso del presidente les respondió: su intención es convertirse en un puente entre Davos y el Foro. Es decir, entre victimarios y víctimas.
Dijo Lula: «Si nos quedamos charlando entre nosotros del hambre y no conversamos con aquellos que son los responsables de ella, va a ser mucho más difícil encontrar una respuesta a esta cuestión. En algún momento tendrá que haber un encuentro entre Davos y el Foro Social para discutir formas concretas de distribución de la renta.»
Un ejemplo fue la conversación protagonizada entre los MTD (Movimientos de Trabajadores Desocupados) de Solano, Guernica y La Matanza y el público que colmó el espacio del Caracol Intergaláctico. Entre los testigos del rico intercambio de preguntas y respuestas estuvieron John Hollaway y Michael Hardt, pero también Cándido, de la cooperativa de trabajo argentina que recuperó la imprenta Chilavert y Kaí, de la neoyorquina agrupación Resistencia Crítica.




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