28 de abril 2003 - 00:00

La izquierda mantuvo el promedio

La izquierda mantuvo una mínima expresión, ya tradicional en las presidenciales criollas: apenas superó el promedio histórico, 4,5% de votos, si se suman las adhesiones de la socialdemocracia del PS de Alfredo Bravo (1,16) hasta el trotskismo del PO de Jorge Altamira (0,76), pasando por el PH de Guillermo Sullings (0,56), el socialismo auténtico de Mario Mazzitelli (0,27) y la máxima entente del marxismo criollo, IU, con Patricia Walsh y Marcelo Parrilli a la cabeza (1,76). Todo según el escrutinio de 70% de los votos de esta madrugada.

Lejos quedó de capitalizar el llamado «voto bronca» que, esta vez, buscó una alternativa menos extrema y, ni siquiera, apostó al voto en blanco, la anulación o la impugnación, tan de moda en las legislativas de 2001, cuando lograron media docena de bancas.

En la víspera, este disperso club de izquierdistas fue víctima de la atracción que ejercieron Néstor Kirchner -gracias al cambio de posición del duhaldismo respecto de los derechos humanos en Cuba (pasaron de la condena a la abstención para ayudar al santacruceño)- y, en menor medida, Elisa Carrió.

• Emulación

La jefa espiritual del ARI resultó letal, sobre todo, para los socialistas de Alfredo Bravo, merced al aporte de Hermes Binner. Kirchner y Carrió, podría decirse, emularon en ese aspecto a José Bordón y Carlos Chacho Alvarez o, más recientemente, este último y Fernando de la Rúa, a la hora de provocar fugas desde la izquierda.

El intendente rosarino del PS motorizó el ascenso de Carrió en los resultados de Santa Fe. Binner -que, de palabra y por disciplina partidaria, apoyó a Bravo-Giustiniani- debe haber privilegiado el enjuague con Lilita.

Con alrededor de 684 mil sufragios, los herederos de
Carlos Marx subieron algunas décimas respecto de las presidenciales del '99, cuando alcanzaron 3,05%. De todas maneras, en aquella oportunidad el socialismo formó parte de la Alianza UCR-Frepaso. Puede decirse entonces que, con leves variaciones, se mantiene el caudal histórico de la izquierda que, de una forma u otra, busca canalizarse a través de una propuesta símil centroizquierda (la Alianza en el '99 y ahora Kirchner o Carrió) con mayores chances de arañar el poder o de ubicarse como contrapeso.

En el '95, este fenómeno redujo a menos de medio punto la cosecha electoral de la izquierda, representada por la Alianza Sur de
Fernando «Pino» Solanas y el comunismo.

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