17 de julio 2017 - 00:00

La Marcha Federal, bisagra de los noventa

Emergentes. El municipal Carlos “Perro” Santillán, por los piqueteros; y el camionero Hugo Moyano, como referente de la CGT, adquirieron visibilidad nacional a partir de la movilización.
Emergentes. El municipal Carlos “Perro” Santillán, por los piqueteros; y el camionero Hugo Moyano, como referente de la CGT, adquirieron visibilidad nacional a partir de la movilización.
"No queremos cambiar de presidente, queremos cambiar este sistema económico, político, social y cultural que nos hipoteca el futuro". Pese a que pasaron 23 años de esas palabras vertidas por Víctor De Gennaro -por entonces al frente de la Central de Trabajadores Argentinos, CTA-, el recuerdo de la primera Marcha Federal forma parte del inconsciente colectivo de la lucha trabajadora.

Aquel 6 de julio de 1994, la Plaza de Mayo recibió a más de 80 mil personas en reclamo por las políticas económicas llevadas a cabo por el Gobierno de Carlos Menem.

Aquella tarde, la CTA, el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), con Moyano a la cabeza, y la Corriente Clasista Combativa ,CCC, de Carlos "Perro" Santillán, realizaron un acto que sirvió como señal de partida para todas las acciones masivas que se desarrollarían con posterioridad. Fue el primer movimiento multisectorial contra el menemismo.

Las diferentes columnas que llegaron a la Capital Federal ese miércoles partieron el domingo desde el norte y el sur -con el correr de los kilómetros se sumarían del oeste y el noreste-. El contexto era complejo. La Convertibilidad con la que se puso fin a la hiperinflación era una bomba que ya no tenía más tiempo. Mientras más tiempo duraba la paridad entre el dólar y el peso mayores eran los efectos en la gente. Pizza con champagne y retiros voluntarios para los estatales. Había hambre en la calle. Y así lo hizo saber el "Perro" Santillán cuando en su discurso aseguró que sólo había llegado hasta ahí "para dar testimonio de la miseria y el hambre que sufren en el norte miles y miles de compatriotas".

Para el Gobierno no fue tanto. Según palabras de Carlos Ruckauf, por entonces ministro del Interior, la marcha "no convocó la cantidad de personas que el propio Gobierno creyó que iba a manifestarse contra la política económica".

Lo cierto es que la Marcha Federal, un colectivo de diferentes patas con un mismo reclamo, expresó un amplio marco de fuerzas opositoras a la política menemista y abrió paso a la resistencia en varias luchas que se ya se venían desarrollando en distintos puntos del país.

Todo el año 95 estuvo signado por luchas de trabajadores estatales. Se dieron las primeras peleas de comerciantes de localidades del interior por la presión impositiva. Hubo todo tipo de puebladas en San Juan y en Río Negro hasta que, a mediados de 1996, tuvo su máximo punto con el levantamiento de los pobladores de Cutral Có y Plaza Huincul, dos ciudades neuquinas, en donde 20 mil personas cortaron la ruta y dieron vida a los famosos piquetes como forma de autodefensa. Algo que continuó en 1997 con un segundo "Cutralcazo" y otras grandes puebladas en Tartagal, General Mosconi y Libertador General San Martín. Incluso, la Marcha Federal también sirvió como germen de lo que dos años más tarde sería la Alianza. El año pasado hubo una convocatoria similar de centrales obreras, movimientos sociales, la izquierda y agrupaciones de derechos humanos de todo el país que se manifestaron en contra del "tarifazo", la caída del empleo y el ajuste.

A 23 años de su realización, la Marcha Federal sigue siendo recordada como caldo de cultivo de la lucha callejera.

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