La monarquía argentina en julio
• La reina patagónica, Cristina, nominada por herencia familiar, sin deliberaciones ni consultas, sin asamblea ni interna, sólo por la gracia de su marido. Puro bonapartismo peronista del siglo XXI.
• El emperador inca, Lavagna, se consagra en Tilcara ofreciéndose a la Pachamama, en un insólito ritual para un economista, sin convocatoria ni voto siquiera partidista. Príncipe de un grupo radical.
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Cristina de Kirchner y Roberto Lavagna.
La ceremonia incluye a los dos candidatos vestidos como ordena la tradición, con un pequeño arreglo de plumas en la cabeza y un manto que los cubre, mientras alrededor bailarán indígenas con cascos que simulan demonios para ahuyentar los espíritus negativos, se presume para este caso encarnados en el kirchnerismo.
En medio de ellos estará el famoso hoyo en la tierra, que van a cavar Lavagna y Morales, según obliga la tradición. Ese hueco simboliza a la Pachamama y allí, según ordena la tradición, se da de comer y de beber a la madre tierra con hojas de coca, chicha, alcohol y cigarrillos. Mientras tanto, pedirán por el éxito de la fórmula, en medio de las invocaciones de los sacerdotes indígenas presentes.
El acto termina cuando se tapa el hoyo y todos los presentes bailan tomados de la mano.
El problema que tienen los organizadores hasta ahora es que el rito a la Pachamama exige que se le ofrezca algo, espiritual, fuera de la bebida, cigarrillos y comida. Sobre ese punto aún no hay acuerdo en la fórmula. El espectáculo encantará a la retina eurocéntrica de la esposa de Lavagna, nacida y criada en Bélgica. No al candidato, ya que su formación jesuítica lo acercó en especial al sincretismo religioso.
En ese acto los candidatos recibirán también una bandera argentina tejida a mano por la comunidad indígena de la zona. Esa bandera será trasladada hasta Buenos Aires y de allí los candidatos partirán a Ushuaia en un «abrazo simbólico» al país, como llaman en Unión para una Nación Avanzada, la sigla que lleva a Lavagna como candidato. La intención es que la bandera jujeña termine en el Faro del Fin del Mundo, que fue reconstruido en la Isla de los Estados y se reconoce como la construcción más austral del país, sin tener en cuenta las bases antárticas. El problema es que en esta época llegar hasta allí navegando es casi imposible, de hecho las costas de esa isla son de difícil acceso, por lo que no se sabe cómo hará el comité de campaña de Lavagna-Morales para lograr su objetivo de unir el país.




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