La pax porteña

Política

• Se inició cohabitación política Macri-Kirchner: compromiso de ambos para que se reforme la Constitución porteña (eliminar el ballottage, por ejemplo). Prioridad que, el último domingo, no votó ningún ciudadano de Capital Federal.
• Garantizó el Presidente que el 15 de agosto anulará la «ley Cafiero», la que inhibía la autonomía porteña. Tal vez se concrete entonces lo que reclamaba Macri: la Policía, la Justicia, el puerto, tierras del ONABE (dominios hoy fiscales).
• También le reclamó plata (avales) para créditos de organismos internacionales.
• No asistió Cristina de Kirchner, sí los dos Fernández; también hablaron de fútbol.

Mauricio Macri anunció ayer un acuerdo con Néstor Kirchner para destrabar antes del 15 de agosto en el Congreso la creación de una Policía porteña autónoma, la cumbre entre el jefe de Gobierno electo y el Presidente estuvo rodeada de tensiones previas.

«Cordial» y «buen diálogo institucional» fueron las palabras utilizadas por el jefe del PRO para definir su encuentro con Kirchner. Sin embargo, los incómodos rostros de Alberto y Aníbal Fernández, también presentes en el cónclave, transmitían con elocuencia ante las cámaras la tensión que rodeaba al encuentro, que duró poco más de 50 minutos.

Entre ayer y el martes, el comando macrista se dedicó a organizar la cumbre. Horacio Rodríguez Larreta, futuro jefe de Gabinete de la Capital Federal, estuvo a cargo de los preparativos. En la Casa Rosada, el interlocutor fue Oscar Parrilli. El secretario general de la Presidencia respondió despectivamente las consultas del macrismo.

  • Rispideces

    Primero, cuando desde el PRO se consultó si el ingeniero empresario podía asistir acompañado por Gabriela Michetti o por Rodríguez Larreta, el funcionario kirchnerista mandó a decir que Macri podía venir acompañado por quien se le diera la gana. Pero no fue ésa la única rispidez de la jornada. Cuando el macrismo osó preguntar si alguien más secundaría a Kirchner en el encuentro de ayer, Parrilli mandó a decir que «no es costumbre del Presidente informar quién lo acompaña en sus reuniones de trabajo».

    Más allá de estos cortocircuitos previos entre Macri y Kirchner, el jefe del PRO salió conforme de su audiencia con el Presidente. Dijo que el traspaso de la Policía a la Ciudad de Buenos Aires se instrumentaría en dos etapas: la primera, se daría antes del 15 de agosto a través del compromiso del jefe de Estado para que el bloque kirchnerista en el Congreso aporte quórum para derogar parcialmente la denominada ley Cafiero en lo que tiene que ver con la Policía y los puertos de la Capital Federal. Luego, Macri anunció que se pasaría a una segunda instancia para discutir con la Nación y con la Policía Federal cómo se implementaría ese traspaso. Aunque el presidente de Boca Jrs. no aclaró de dónde saldrían los 900 millones de pesos necesarios para comenzar con este proceso, todo indica que debería hacerse a través de deuda contraída por la Ciudad.

    «Esta reunión acelera los tiempos y compromete a todos con el tema de la seguridad, especialmente al Presidente, en que la solución estará antes del 15 de agosto. El aceptó que cuando se crea una comisión -como la que impulsó el kirchnerismo en el Congreso para derogar la ley Cafiero- es para que nada suceda», disparó Macri, flanqueado por un cartel con la inscripción Presidencia de la Nación. El jefe del PRO anunció también el acuerdo presidencial para avanzar, además de en la creación de una Policía porteña autónoma, en el traspaso de la Justicia a través de organismos como la Inspección General de Justicia.

    Macri llegó pasadas las 18 a la Casa Rosada acompañado solamente por su vocero. Michetti, dicen sus allegados, somatizó el estrés de la campaña y debió quedarse en cama con angina y 38 grados de fiebre. El jefe del PRO lució distendido durante la conferencia de prensa posterior, tanto que se animó a una humorada que no debe haber caído nada bien en el círculo íntimo del Presidente. «Me voy ahora, a ver si todavía me quedo», disparó Macri con una sonrisa mientras se levantaba de su silla. Una burla abierta para el jefe de Gabinete y para el Presidente, quienes denostaron durante toda la campaña al ingeniero y lo acusaron de ser la encarnación de los peores males de la década del 90. «Hicimos de cuenta que nunca hubo campaña», se limitó a decir ayer el empresario en relación con esos ataques del oficialismo. Sin embargo, Kirchner lo despidió con un «adiós Mauricio, que es Macri».

  • Futuras reuniones

    En su contacto con la prensa, Macri anunció futuras reuniones con el gobernador de la provincia de Buenos Aires -no aclaró si se refería al saliente Felipe Solá o al posiblemente entrante Daniel Scioli- para tratar la creación de un área metropolitana de transporte, un nuevo régimen de recolección de basura; y hasta con Julio De Vido para analizar la construcción de una autopista ribereña.

    Casi como un integrante más de la gran familia pingüina de funcionarios que coordinan sus labores con el Presidente, Macri hasta se animó a probarse el traje de vocero de Kirchner. «El Presidente no entiende por qué el subte está a mitad de camino entre la Capital Federal y la Nación. Estuvimos de acuerdo en crear un ente metropolitano de transporte, integrado por gente que no venga de la política, para asegurar la capitalización y la infraestructura del transporte público de pasajeros. Es algo que ya se aplicó con éxito en Madrid y París», anunció el futuro alcalde de los porteños.
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