La pax porteña
• Se inició cohabitación política Macri-Kirchner: compromiso de ambos para que se reforme la Constitución porteña (eliminar el ballottage, por ejemplo). Prioridad que, el último domingo, no votó ningún ciudadano de Capital Federal.
• Garantizó el Presidente que el 15 de agosto anulará la «ley Cafiero», la que inhibía la autonomía porteña. Tal vez se concrete entonces lo que reclamaba Macri: la Policía, la Justicia, el puerto, tierras del ONABE (dominios hoy fiscales).
• También le reclamó plata (avales) para créditos de organismos internacionales.
• No asistió Cristina de Kirchner, sí los dos Fernández; también hablaron de fútbol.
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«Esta reunión acelera los tiempos y compromete a todos con el tema de la seguridad, especialmente al Presidente, en que la solución estará antes del 15 de agosto. El aceptó que cuando se crea una comisión -como la que impulsó el kirchnerismo en el Congreso para derogar la ley Cafiero- es para que nada suceda», disparó Macri, flanqueado por un cartel con la inscripción Presidencia de la Nación. El jefe del PRO anunció también el acuerdo presidencial para avanzar, además de en la creación de una Policía porteña autónoma, en el traspaso de la Justicia a través de organismos como la Inspección General de Justicia.
Macri llegó pasadas las 18 a la Casa Rosada acompañado solamente por su vocero. Michetti, dicen sus allegados, somatizó el estrés de la campaña y debió quedarse en cama con angina y 38 grados de fiebre. El jefe del PRO lució distendido durante la conferencia de prensa posterior, tanto que se animó a una humorada que no debe haber caído nada bien en el círculo íntimo del Presidente. «Me voy ahora, a ver si todavía me quedo», disparó Macri con una sonrisa mientras se levantaba de su silla. Una burla abierta para el jefe de Gabinete y para el Presidente, quienes denostaron durante toda la campaña al ingeniero y lo acusaron de ser la encarnación de los peores males de la década del 90. «Hicimos de cuenta que nunca hubo campaña», se limitó a decir ayer el empresario en relación con esos ataques del oficialismo. Sin embargo, Kirchner lo despidió con un «adiós Mauricio, que es Macri».
En su contacto con la prensa, Macri anunció futuras reuniones con el gobernador de la provincia de Buenos Aires -no aclaró si se refería al saliente Felipe Solá o al posiblemente entrante Daniel Scioli- para tratar la creación de un área metropolitana de transporte, un nuevo régimen de recolección de basura; y hasta con Julio De Vido para analizar la construcción de una autopista ribereña.
Casi como un integrante más de la gran familia pingüina de funcionarios que coordinan sus labores con el Presidente, Macri hasta se animó a probarse el traje de vocero de Kirchner. «El Presidente no entiende por qué el subte está a mitad de camino entre la Capital Federal y la Nación. Estuvimos de acuerdo en crear un ente metropolitano de transporte, integrado por gente que no venga de la política, para asegurar la capitalización y la infraestructura del transporte público de pasajeros. Es algo que ya se aplicó con éxito en Madrid y París», anunció el futuro alcalde de los porteños.




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