Completada la escala bonaerense, con la designación de los 246 congresales por la provincia, Néstor Kirchner apurará ahora el armado del congreso normalizador del PJ nacional previsto para el 7 de marzo en paralelo al diseño del nuevo consejo partidario que presidirá.
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Aunque esas conversaciones ya están encaminadas -por las oficinas de Puerto Madero pasaron gobernadores y dirigentes de todo el país-Kirchner debe, todavía, darle formato final a la reforma de la Carta Orgánica que, entre otras cosas, definirá cómo será el nuevo consejo.
Ahora tiene 110 miembros pero habilita a participar a los gobernadores del PJ, a jefes partidarios de cada provincia y a las autoridades legislativas. Con eso, la cifra se eleva hasta cerca de 150. La idea de Kirchner es reducirlo a no más de 50.
Para eso deberá eliminar 100 butacas y, por tanto, los lugares para repartir entre todos los aspirantes a autoridad partidaria serán menos. Nadie, claro está, querrá quedar afuera de la reorganización modernizadora que promueve el caudillo patagónico. Hizo, para empezar, una concesión importante: al principio planeaba prescindir de los gobernadores para la integración de la cúpula o, como mucho, poner dos o tres representantes de las provincias. Algo no salió como esperaba y tuvo que aceptar otra vía: estudia la creación de una especie de consejo de gobernadores para tenerlos a todos dentro del partido.
Fracciones
Deberá contener, además, a las diversas expresiones del peronismo. En algunos casos, tendrá que pagar a tres fracciones. En La Pampa, por ejemplo, le pagará al gobernador Oscar Jorge, al ex Carlos Verna y al ex Rubén Marín.
La regla de sumar a todos revela, entonces, una imposibilidad espacial: para meter todos adentro, la carpa que Kirchner le mandó construir a Juan Carlos Mazzón y Jorge Landau, es muy chica.
A los caciques y caciquejos provinciales también debe sumar, para el reparto último, a las famosas ramas: la gremial, que tendrá como delegado a Hugo Moyano, la juvenil -que aparece huérfana a pesar de los coqueteos de Máximo Kirchner-y la femenina que, curiosidad en un gobierno fémino, no aparece en ninguna de las conversaciones de Kirchner.
Para completar la mesa, aparecen otros actores orbitales como el lavagnismo imantado y otros socios menores, antes alejados, ahora sumados al espacio Kirchner.
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