25 de febrero 2008 - 00:00

La pulseada por el consejo

Completada la escala bonaerense, con la designación de los 246 congresales por la provincia, Néstor Kirchner apurará ahora el armado del congreso normalizador del PJ nacional previsto para el 7 de marzo en paralelo al diseño del nuevo consejo partidario que presidirá.

Aunque esas conversaciones ya están encaminadas -por las oficinas de Puerto Madero pasaron gobernadores y dirigentes de todo el país-Kirchner debe, todavía, darle formato final a la reforma de la Carta Orgánica que, entre otras cosas, definirá cómo será el nuevo consejo.

Ahora tiene 110 miembros pero habilita a participar a los gobernadores del PJ, a jefes partidarios de cada provincia y a las autoridades legislativas. Con eso, la cifra se eleva hasta cerca de 150. La idea de Kirchner es reducirlo a no más de 50.

Para eso deberá eliminar 100 butacas y, por tanto, los lugares para repartir entre todos los aspirantes a autoridad partidaria serán menos. Nadie, claro está, querrá quedar afuera de la reorganización modernizadora que promueve el caudillo patagónico. Hizo, para empezar, una concesión importante: al principio planeaba prescindir de los gobernadores para la integración de la cúpula o, como mucho, poner dos o tres representantes de las provincias. Algo no salió como esperaba y tuvo que aceptar otra vía: estudia la creación de una especie de consejo de gobernadores para tenerlos a todos dentro del partido.

  • Fracciones

  • Deberá contener, además, a las diversas expresiones del peronismo. En algunos casos, tendrá que pagar a tres fracciones. En La Pampa, por ejemplo, le pagará al gobernador Oscar Jorge, al ex Carlos Verna y al ex Rubén Marín.

    La regla de sumar a todos revela, entonces, una imposibilidad espacial: para meter todos adentro, la carpa que Kirchner le mandó construir a Juan Carlos Mazzón y Jorge Landau, es muy chica.

    A los caciques y caciquejos provinciales también debe sumar, para el reparto último, a las famosas ramas: la gremial, que tendrá como delegado a Hugo Moyano, la juvenil -que aparece huérfana a pesar de los coqueteos de Máximo Kirchner-y la femenina que, curiosidad en un gobierno fémino, no aparece en ninguna de las conversaciones de Kirchner.

    Para completar la mesa, aparecen otros actores orbitales como el lavagnismo imantado y otros socios menores, antes alejados, ahora sumados al espacio Kirchner.

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