La sentencia hace estallar a los partidos
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Ese voto dejó quebrado al kirchnerismo local y desvaneciendo la hegemonía que en el PJ local impone Alberto Fernández y su mano aliada, Héctor Capacciolli. Ninguno de los dos logró ni siquiera conocer cómo votaría Rebot y hasta, como un tiro de gracia, escucharon atentos que Vitali se abstenía, cuando consideraban seguro que pediría la absolución de Ibarra. Sólo se consuelan con la disciplina partidaria de Sebastián Gramajo, quien responde al secretario de Cultos, Guillermo Oliveri, quien confrontó en esta guerrilla de la política urbana con su amigos Argüello y el ex coordinador de Rafael Bielsa, Eduardo Valdez, ahora con posibilidades de reflotar a su candidato Milcíades Peña, perdedor en las elecciones a las que se presentó con una boleta embanderada en las zapatillas que rememoran el trágico accidente del local Cromañón.
Por su parte, el ARI no sabía ayer cómo contener la crisis interna que prenuncia una ruptura en corto plazo. La propia Elisa Carrió se ocupó de hacer difundir un comunicado en que Enrique Olivera llama a la calma. El titular del ARI Capital, Fernando Melillo -esposo de la secretaria de Educación porteña, Roxana Peraza-, no apareció ayer por la Legislatura, ni emitió opinión. Se conoce que él, como otros aristas, no está conforme con la votación de la destitución de Ibarra por parte de sus dos legisladores.
Otro, quizá con menor presencia, pero no por eso poder de fuego, que queda lastimado es el interbloque de izquierda, que quiere ya separar a Beatriz Baltroc, la ex frepasista que ayer absolvió a Ibarra cuando los suyos esperaban que lo condenara. La legisladora, cuya vivienda fue violentada la noche anterior a la votación, sin embargo siguió firme en demostrarse enemiga del jefe porteño destituido.
Más tranquilo vivió el macrismo el resultado. Si bien Mauricio Macri no salió ayer a dar su opinión, la discusión en esa fuerza gira por buscar contundencia para revertir la teoría del golpismo que instaló Ibarra en un buen papel mediático, pero olvidándose de que no le alcanzaba con movileros.




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