Las inconsistencias que ven en el Gobierno de la denuncia de Nisman
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Por otra parte, las mismas fuentes explican que tanto Argentina como Irán tienen la misma estructura de producción petrolífera: producen crudo y tiene relativamente poca capacidad para refinarlo, de modo que se vuelve imposible la idea de un intento de negocio energético con Irán en la medida en que Irán vende lo mismo que Argentina exporta.
Una segunda acusación era que en el acuerdo Argentina se había comprometido a trabajar para que Interpol levantara los alertas rojos que impedían que funcionarios iraníes acusados como autores del atentado pudieran salir de Irán.
En ese sentido, en el Gobierno reiteran que una carta del canciller Timerman, evidencia que dos semanas después de firmado el acuerdo, le comunica dos veces al Secretario General de Interpol que la firma del acuerdo no cambiaba los alertas rojos sobre los funcionarios iraníes y que el juez de la causa, Canicoba Corral, era el único que estaba habilitado a formular algún cambio al respecto.
En la misma línea, cuando se conoció la denuncia, el exsecretario de Interpol entre 2000 y 2014, Ronald Noble, envió un mail al canciller argentino en que le manifestaba su respaldo absoluto y decía taxativamente que lo que Nisman había afirmado era falso y reafirmaba la posición del gobierno argentino.
Una tercera acusación de Nisman vertida en el escrito, asegura que en una reunión en la ciudad de Alepo, Siria, el canciller argentino y el de Irán había sellado el acuerdo.
Al respeto, en el Gobierno evalúan que la prueba la sustentaba en los dichos del periodista José "Pepe" Eliaschev, que le había dicho al fiscal que había visto un documento donde el canciller iraní le confirmaba a su presidente tal pacto. Sin embargo, no existe documento alguno que avale ni siquiera parcialmente tal afirmación.
En su denuncia, Nisman también había transcripto una escucha de un agente de inteligencia que hablaba con el dirigente argentino-iraní, Alejandro Khalil, en la que le aseguraba que le habían dicho que en la Secretaría de Inteligencia iban a levantar los alertas rojos sobre los iraníes acusados.
En su escrito, el fiscal dice que este agente es en realidad alguien que trabajaba para Irán, sin embargo, no informó sobre el tema al juez Canicoba Corral ni al entonces Jefe de Operaciones de la SI, Jaime Stiusso, con quién según el propio Nisman llegó a reunirse hasta dos veces por semana.
Aunque el fiscal aseguraba que solo había accedido a escuchas hechas sobre Khalil, y no tenía escuchas ni de la presidenta, ni del diputado Larroque, vinculó a este agente que hablaba con el dirigente musulmán, como alguien que trabajaba bajo las órdenes de Cristina Fernández de Kirchner.
Al respecto, las mismas fuentes recuerdan que en la tarde e ayer, y a pedido del juez Lijo, la Secretaría de Inteligencia por intermedio de su titular, Oscar Parrilli, informó que Ramón Allan Héctor Bogado (mencionado como quien estaba en contacto con Khalil) y el ex juez Héctor Yrimia (mencionado como quien participó en el supuesto armado de una pista local), sindicados ambos por Nisman como miembros de SI "no pertenecen ni han pertenecido como personal de la planta permanente, contratado, de gabinete ni personal transitorio".




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