28 de noviembre 2005 - 00:00

Lavagna espera que Kirchner deshaga pacto Moyano-De Vido

Roberto Lavagna espera una señal que demuestre que Néstor Kirchner le ha renovado su confianza: se trata de una desautorización de Hugo Moyano. El secretario general de la CGT afirmó que «Lavagna no tiene la capacidad para frenar la suba de precios», determinó que «nadie es imprescindible» y que sus últimas medidas fueron «absurdas». Son los juicios de un sindicalista desbocado, para quien la única estrategia gremial posible es el reclamo por aumentos de salarios. ¿Por qué tanta inquietud por parte de Lavagna?

Sencillo: el ministro de Economía está enterado de que, antes de sus embestidas, Moyano estuvo comiendo con Julio De Vido. Fue hace 15 días, exactamente cuando comenzaron las profecías del camionero: «Nadie es imprescindible». Durante esa comida, de la que también participó José Luis Lingieri, el ministro de Infraestructura confesó que para el gobierno la inflación era el problema de mayor preocupación. Además, según el informe que le pasaron a Lavagna desde el mismo campo sindical, De Vido indicó que su colega de Economía había comenzado a perder credibilidad ante el Presidente por las recetas que sucesivamente propone.

• Agresiones

Fue música celestial para los oídos de Moyano, quien sospecha que cada vez que desde el Palacio de Hacienda lo castigan -«pide todo y no está dispuesto a aportar nada», lo retrató Lavagna-, en realidad se trasladan agresiones del sector sindical que no le responde, el de los «gordos». Es que así como el ministro de Economía cuenta con detalles sobre los movimientos del camionero, éste también conoce los del funcionario. Por ejemplo, una comida que se realizó hace casi un mes en la que Lavagna, delante de Armando Cavalieri, Oscar Lescano y Carlos West Ocampo se confesó largamente sobre los malos tratos que le aplican en el seno de la administración.

En el encuentro con De Vido, el jefe de la CGT ofreció una tregua de seis meses que tendría la forma de un acuerdo con los empresarios. Claro, a cambio pidió que durante ese lapso se suspendieran los despidos y, sobre todo, que se rechace la reducción de las indemnizaciones. Esta medida fue propuesta por Lavagna y está en el paquete que Moyano calificó de «absurdo». Es obvio.

De Vido, inquieto por la inflación y confiado en que sus interlocutores gremiales podrían tener una solución para ella -increíble forma de mirar el problema- admitió también que se deje en el olvido el proyecto de reforma la Ley de Accidentes de Trabajo que propuso el ministro de Economía. ¿Existe un pacto político entre el titular de Infraestructura y Moyano? En Economía sospechan que sí y que el camionero ha decidido jugar su papel de sindicalista reivindicativo filtrándose en la interna del gobierno. Es decir, asumiendo la voz de los que hostigan a Lavagna. Tal vez el sistema de conspiraciones, alianzas y enfrentamientos que se va diseñando en la cabeza del ministro de Economía sea demasiado geométrico. Ignora, acaso, que la relación de De Vido con Moyano hacía tiempo que estaba interrumpida antes de la comida de hace 10 días y que el tráfico de simpatías y favores -por decir lo menos- que existe entre el camionero y el secretario de Transportes, Ricardo Jaime, enardece al ministro de Infraestructura casi tanto como los contactos entre este arquitecto y el mismo gremialista. Si detrás de Moyano podría estar el ventrílocuo De Vido, ¿detrás de De Vido podría estar Kirchner? Esta pregunta mortifica al titular del Palacio de Hacienda quien, por eso mismo, espera que sea el propio Presidente en estas horas quien despeje la incógnita desautorizando al sindicalista.

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