25 de abril 2002 - 00:00

Lavagna quiere ver si hay apoyo al plan

Roberto Lavagna, luego de haber circulado una lista de 10 candidatos en 48 horas, se perfilaba anoche como el principal reemplazante de Jorge Remes Lenicov en el Ministerio de Economía. El hasta ahora embajador plenipotenciario de la Argentina ante la Unión Europea viajaba anoche desde Bruselas hasta Buenos Aires, y hoy se reuniría con Eduardo Duhalde, integrantes del gabinete nacional y gobernadores. En los encuentros de esta tarde se resolvería si finalmente será el próximo ministro de Economía o si continuará la rueda de nombres.

A priori, Lavagna cumpliría con tres condiciones indispensables para poder hacer pie en el gobierno de Duhalde en medio de la crisis que vive la Argentina: tiene perfil industrialista, es de afiliación peronista, cuenta con sólidos apoyos en el radicalismo y cree que se puede trabajar perfectamente con un tipo de cambio fijo. El economista habló ya tres veces con Duhalde, una vez la semana pasada, otra el lunes y ayer, cuando habría dado el visto bueno general al acuerdo firmado con los gobernadores. Sin embargo, Lavagna quiere verificar en persona dos cuestiones que considera fundamentales: si efectivamente existe el apoyo político para el plan del que le habló Duhalde y cuál es la verdadera situación de la economía que deja Remes Lenicov y las negociaciones con el FMI.

• Experiencia

De todas maneras, el potencial ministro de Economía conoce de cerca el poder, y nadie podrá decir que no cuenta con experiencia para momentos difíciles. El recuerdo más importante de su paso por la función pública fue cuando ocupó la Secretaría de Comercio e Industria entre 1985 y 1987, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, y con Juan Sourruille como ministro de Economía. Participó allí activamente en dos de los procesos más conocidos de la gestión económica del gobierno radical: fue uno de los creadores ideológicos (con Roberto Frenkel y Adolfo Canitrot) del Plan Austral, y el principal negociador argentino en la creación original del Mercosur, entre el '86 y el '87. Cuando abandonó el gobierno radical, denunciando el «festival de bonos» (se dice que la frase es también suya), volvió a Ecolatina, la consultora económica que abrió en 1975 y donde estuvo hasta 2000, cuando asumió la embajada en Bruselas.

Desde el '87, instalado en la actividad privada, se convirtió en experto del Mercosur, del que además es defensor a ultranza. Según la visión de Lavagna, el destino comercial de la Argentina no puede pensarse sin integrar un bloque común con Brasil, que le permita negociar en ventaja de peso específico con otros bloques. Incluso habla de la necesidad de integrarse al ALCA o a la Unión Europea sólo dentro del Mercosur y con Brasil de aliado, dejando de lado cualquier intención de negociar acuerdos bilaterales con los Estados Unidos, como los que inició Chile.

Durante la campaña presidencial de José Octavio Bordón en 1995, cuando el entonces compañero de fórmula de Carlos Chacho Alvarez perdió las elecciones con Carlos Menem, era para el mendocino su potencial ministro de Economía.

Antes de ser funcionario en el gobierno de Raúl Alfonsín, Lavagna participó del gobierno justicialista de Isabel Martínez de Perón como subsecretario de Coordinación y de Transporte, y como director general de Ingresos.

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