IVA a la leche, deuda en pesos, sorpresas en la ampliación del presupuesto para debatir

Política

La oposición ya reaccionó con el cambio impositivo que grava a la leche con 10,5%. Oficialismo retruca en que realidad se trata de una baja impositiva. Sólo el espantoso laberinto tributario argentino explica la confusión.

El proyecto ampliación presupuestaria que el Gobierno envió al Congreso el viernes pasado bien tarde (lo suficiente como para que quedara dormido tras el sello de Mesa de Entradas sin que nadie se enterara de su contenido) es una pieza clave para ratificar por ley todo el impresionante aumento del gasto que el Gobierno realizó en medio de la pandemia y que llevó a lanzar el déficit a niveles impensados, por ejemplo rozando $1 billón en el primer semestre.

Los números fiscales de la Argentina se convirtieron en una película de terror a raíz de las ayudas que se lanzaron desde el Gobierno. El déficit fiscal saltó a $253.700 millones en junio. Esto implica que para el primer semestre el rojo acumula el equivalente a 3,5 puntos del PBI. Un dato justifica buena parte de esos números: los ingreso en el mes crecieron sólo 7,8% y el gasto trepó 73%.

Todo esos cálculos pueden leerse en el proyecto de ampliación del Presupuesto 2019 (no equivocarse como hicieron muchos ya que no se trata del 2020 que nunca fue aprobado) y son la base del pedido de ampliación expost, ya que el gasto que allí se referencia en su mayor parte ya fue hecho y lo que el Gobierno pide es la ratificación por ley de esos movimientos. No es ninguna innovación: todos los gobiernos anteriores que se recuerden hicieron un ajuste del presupuesto real ejecutado a la Ley de Presupuesto Nacional, que siempre termina siendo un mero nominal de la realidad que significa el gasto.

En el caso de Alberto Fernández los desequilibrios que ya traía la economía se sumaron al incremento de gasto por la pandemia que fue financiado por la conocida emisión récord. Miguel Pesce no tenía otro camino; imposible encontrar otra fuente de financiamiento. Ahora todos esos números deben llevarse a la realidad y el Congreso, además, debe autorizar (es decir poner la firma también) los movimientos futuros que no serán menores.

Todo eso era previsible y, como se dijo, nada nuevo. Cristina de Kirchner y Mauricio Macri hicieron adecuaciones a sus presupuestos.

Esta vez ese ejercicio viene con algunas novedades. El radicalismo estalló ayer porque un capítulo de la ampliación del Presupuesto 2019 se dedica a una sola modificación al IVA que quita a la leche fluida o en polvo de la lista de exenciones a ese impuesto y la coloca dentro del apartado de los productos que pagan el 10,5 %.

Nominalmente esto implicaría que un producto básico que hoy no paga, pasaría a tributar tasa de IVA a 10,5 %.

El origen de la confusa historia del IVA sobre la leche hay que buscarla en la decisión que tomó Mauricio Macri tras las elecciones de suspender ese impuesto sobre una lista de alimentos básicos. En enero esa suspensión terminó y los grandes supermercados hicieron un acuerdo para no trasladar al precio de la leche el incremento que suponía el fin de ese exención temporaria. En el medio hay otro elemento a considerar: los tributaristas aseguran que no todas las clases de leche entran en la misma categoría tributaria, hecho que depende de si llevan o no aditivos. Y ahí esta el centro del problema ya que algunas leches básicas que están exentas de aditivos como vitaminas o hierro directamente no existen ya como producto en el mercado.

La discusión continuará en el recinto de Diputados junto con otra sobre un artículo que trata sobre la deuda en pesos que abonará las necesarias negociaciones entre bancas. Ayer Graciela Camaño tuiteo sobre esa cuestión: “El Gobierno pretende aprobar, a las apuradas, un proyecto de ampliación presupuestaria que contiene una conversión de deuda en pesos dólares. Rechazamos de plano esa medida” dijo abriendo otro frente.

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