16 de abril 2003 - 00:00

Lenguaje de primera dama

La primera dama, Hilda González de Duhalde, consiguió esta semana terminar de romper la poca tranquilidad que reinaba entre las tres listas que lleva el peronismo a las elecciones del 27 de abril. En un acto en Luján, dijo que Adolfo Rodríguez Saá «es un cachivache payasesco» que «huyó despavorido, sin huevos para asumir esa realidad» cuando dejó la presidencia una semana después de haber asumido.

Olvidándose de que, además de esposa de un dirigente de la provincia de Buenos Aires, lo es también del presidente de la Nación -con las obligaciones protocolares que eso supone-, la bonaerense atacó también a Carlos Menem, metiéndose en su vida privada, algo que hasta ahora no había desembarcado en las campañas. Por lo menos no con ese nivel.

•Diatribas

«Quien es incapaz de reconocer a su hijo, quien es capaz de echar a su familia de su casa, no puede tener una moral pública y otra privada: el ser humano es bueno o es malo», explicó la misma mujer que hace cuatro días almorzó en el Palacio de la Zarzuela en Madrid con los Reyes de España y el heredero a la Corona representando a la Argentina como primera dama.

«Menem no fue leal a su movimiento, festejó en Olivos cuando Eduardo Duhalde perdió»
, continuó sangrando Chiche.

La respuesta no se hizo esperar. Las dos listas contrarias a la que patrocina su esposo salieron al cruce. «Están perdiendo los estribos, estamos ganando en todo el país y en la provincia de Buenos Aires, con lo que se termina una era, se termina la corrupción, las mafias. Viene un nuevo aire en la Argentina», lanzó Rodríguez Saá.

•Nerviosismo

Menem contestó a través de sus diputados. Oscar González, presidente del bloque Azul y Blanco, le envió una carta a Chiche: «Quiero decirle que entiendo su actual nerviosismo, ya que parece que las esperanzas que guardan usted y su esposo en un candidato se ven cada día más distantes de transformarse en realidad», dice la misiva, «pero esto no debiera llevarla a perder la compostura que su muy elevado cargo interino de primera dama le obliga a conservar».

Luego continúa: «Por sus declaraciones en el conurbano bonaerense me atrevo a hacerle llegar algunos puntos sobre política que, espero, le sean útiles para próximas campañas...: a quien hace política y dice servir a su pueblo no lo debe sacar de sus cabales una obsesiva obstinación por los números que arrojan las encuestas».

Y termina:
«El político ha de enseñar con ejemplos. Fíjese usted el mal ejemplo que le está dando a una posible primera dama, como la esposa de 'su candidato' que, por imitarla a usted, ya se ha lanzado a criticar al gobernador Reutemann».

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