4 de febrero 2003 - 00:00

Llega primer barco inglés de Malvinas desde guerra del '82

Por primera vez el rompehielos británico HMS Endurance llega al país directo de las Malvinas. El buque había visitado anteriormente el puerto metropolitano, pero siempre previa escala en otro país.

El procedimiento diplomático exigido por el Palacio San Martín era que si una nave británica venía de visita oficial al puerto de Buenos Aires, no debía hacerlo directamente del archipiélago sino de un tercer país, habitualmente Uruguay, para no reconocer al Reino Unido como país ribereño ¿Señales de avance en las relaciones bilaterales, desconocimiento o abandono de gesticulación diplomática sin sentido? Carlos Ruckauf, un continuador de la política de indiferencia para Malvinas practicada por el aliancista Adalberto Rodríguez Giavarini, no por adherir al criterio sino porque no hizo nada nuevo, tiene coartada. Para evitar aprietos ante los especialistas de la casa, depositarios de las inflexibles interpretaciones del derecho internacional, dirá que la nave polar inglesa se accidentó en aguas antárticas y podría requerir algún tipo de apoyo.

• Datos imprecisos

Ernesto Molinari, director nacional del Antártico, en los hechos con doble dependencia: Cancillería y Defensa, acercó los detalles del percance que sufrió el Endurance el 21 de enero pasado. Por cierto imprecisos, los datos provinieron de la embajada argentina en el Reino Unido, y se comunicaron de inmediato tanto a la Dirección Nacional del Antártico como a la Armada Argentina.

El ministro Rubén Néstor Patto, director general de la Antártida de la Cancillería, firmó el comunicado que dice que: «...el buque antártico británico colisionó con rocas no demarcadas en la cartografía náutica, 10 millas costa afuera de la Antártida»...

«El buque de investigación, que se hallaba ejecutando la campaña antártica, sufrió daños en su casco, que pese a requerir reparaciones, no fueron de consideración, ni provocaron heridas a su tripulación, según lo expresara el vocero de la Royal Navy, quien además aclaró que el buque estaba relevando aguas inexploradas y que, por lo tanto, dicha tarea conlleva altos riesgos».

La noticia preocupó a los marinos pues el rompehielos Irízar ya zarpó para efectuar al aprovisionamiento de las bases y los relevos de personal científico en la Antártida y no cuentan con la posición geográfica (la latitud y longitud) de la roca que averió al Endurance.
Las probabilidades de colisionar con la misma roca son escasas dijo una alta fuente diplomática, sin embargo extrañó que el rompehielos Endurance no haya dado la posición exacta de la roca no demarcada pues cuenta con posicionador satelital, (conocido por la sigla GPS), ingenio electrónico que permite conocer la situación geográfica al instante con precisión de metro.

• Normas

Elementales normas internacionales de navegación indican que se debe anunciar de inmediato un accidente peligroso para el tráfico marítimo no demarcado en la cartografía, más aún en aguas poco exploradas como lo son las del confín antártico, dijo una fuente del Instituto Antártico Argentino, organismo dedicado al conocimiento científico del continente helado. El navío de la Royal Navy estuvo el 31 de enero en Puerto Argentino (Stanley), el comandante, capitán de navío, Ian Moncrieff, dio una charla sobre las actividades del buque en la Antártida al gobernador isleño Howard Pearce, y a los consejeros Janice Cheek y Lewis Clifton. Allí, buzos de la tripulación aprovecharon para inspeccionar el agujero que abrió el impacto con la roca, la nave no estuvo en riesgo pues está construida con doble casco. El 5 de febrero luego de dos días de navegación, el Endurance será recibido en Buenos Aires por el embajador Robin Christopher, al mediodía, el capitán Ian Moncrieff ofrecerá un almuerzo de protocolo, están invitados: el secretario de Asuntos Militares, Fernando Maurette, el embajador Fernando Petrella, el doctor Ernesto Molinari, director nacional del Antártico y el embajador Fulvio Pompeo.

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