9 de febrero 2006 - 00:00

Llegaron las tempestades

Activistas en Santa Cruz. (arriba) De nuevo enmascarados en el centro de Buenos Aires. (abajo)
Activistas en Santa Cruz. (arriba) De nuevo enmascarados en el centro de Buenos Aires. (abajo)
Néstor Kirchner podría por decreto negarle la nacionalización al dirigente trotskista, nacido en Chile, Mario Navarro, dado que su accionar -para obtener por la fuerza el dominio del sindicato petrolero de Santa Cruz, donde no logró más de 10% de votos clásico del izquierdismo argentino- es contrario al país que lo acogió. Pero difícil que lo haga. En definitiva sus dos primeros muertos políticos en el Sur son consecuencias del revanchismo de izquierda en que sumergió a su gestión. El que siembra vientos... Los ultraizquierda como este Navarro, Oscar Kuperman -que calificó de «no importante» la muerte del joven policía de 30 años al que le partieron el cráneo con un fierro-, Pitrola y otros al ver que los «progresistas» kirchnerianos se limitaron a desplazar al centroderecha -y humillar uniformados encargados del orden- sólo para suplantarlos en el goce de puestos públicos, alfombras rojas, ubicación de parientes, tenencia de autos oficiales, choferes y secretarias, pensaron en el ilusionismo ya descolgado del mundo -salvo Corea y Cuba- de implantar en la Argentina la «revolución permanente» de Trotsky mezclada con el marxismo, aunque históricamente nunca convivieron. Pero para el ultraizquierdismo criollo todo es posible al ver un gobierno atacante de empresas pero temeroso en extremo de disturbios sociales que le afecten imagen.

Los policías de Santa Cruz tienen un sueldo básico de $ 90 dentro de esta política oficial de menospreciar las fuerzas del orden. Los huelguistas violentos de $ 2.500 promedio. Los policías, por esa impunidad que confiere el gobierno, actuaron el martes trágico con balas de goma. Los piqueteros lo hicieron con balas de plomo y hasta habría filmaciones -lo dijo el fiscal santacruceño que tiene la causa, Sergio Gargaglione- que muestran a trotskistas con fusiles con miras telescópicas.

La profunda descomposición de la izquierda hizo que ayer Buenos Aires se llenara de piqueteros violentos caotizando el tráfico y de nuevo enmascarados, cuando las víctimas ahora son un policía y un pariente de un dirigente sindical no trotskista del Sur, igual que si fuera un aniversario de las víctimas fatales del piqueterismo. Ya no importa el motivo sino la «revolución permanente».

Los piqueteros sureños piden con violencia algo que puede ser justo: sacarle impuestos al salario que en el Sur es alto -y por tanto más mordido por el afán impositivo- pero porque también los costos son allí más altos. Pero el gobierno impone presión y más presión fiscal porque su sustento político se basa en repartir subsidios. Para eso incrementa la inflación, desnaturaliza la economía con impuestos injustos como el del cheque (ayer hasta Hugo Chávez en Venezuela lo suprimió), no atrae inversiones y engendra dramas graves como este de Santa Cruz, donde lo primero que se olvidará es el nombre del policía Jorge Sayago y el del tehuelche moderado Alejandro Paisman Vera. Claro, no eran de izquierda.

Dejá tu comentario

Te puede interesar