30 de agosto 2002 - 00:00

Lleno en el Luna con Rodríguez Saá

Sorprendió a más de uno la presencia en el escenario del Luna Park, acompañando a Adolfo Rodríguez Saá, de la esposa del gobernador bonaerense, Teresa Fernández de Solá
Sorprendió a más de uno la presencia en el escenario del Luna Park, acompañando a Adolfo Rodríguez Saá, de la esposa del gobernador bonaerense, Teresa Fernández de Solá
Con rasgos del peronismo setentista, con más de treinta años a cuestas, entre siete y nueve mil personas acompañaron anoche al ex gobernador de San Luis y uno de los precandidatos a presidente del Partido Justicialista, Adolfo Rodríguez Saá al Luna Park. Quien, en su mensaje, a «la destrucción de esta casa, la Argentina», apuntó como destructores a Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde.

En el estadio, Rodríguez Saá logró reunir a las más disímiles adhesiones. Blancos y negros. Unos, el MODIN y su actual titular, teniente coronel Enrique Venturino -sentado en la plateamientras que el fundador de ese partido, el intendente de San Miguel y candidato a gobernador de Buenos Aires por el PJ, Aldo Rico, formó parte de la grilla de oradores de fondo. Color «carapintada» sumado al partido Acción Patriótica, también presente con banderas, que pega afiches con el lema «Seineldín o Menem».

Y junto a estos hombres, aparecía el grito de «¡Presente!» de antiguos muertos guerrilleros como John William Cooke, Norma Arrostito, Gustavo Ramus, Rodolfo Walsh, Capuano Martínez. También carteles y menciones al general Valle y los coroneles Cogorno e Ibazeta -estos tres fusilados por la Revolución Libertadora en 1956- y a Arturo Jaureche. No faltaban tampoco los enemigos de esta gente: las 62 Organizaciones Peronistas, o recuerdos a José Ignacio Rucci. La botica se completaba con otros neutros: Homero Manzi, Felipe Vallese, Amado Olmos, la CGT de los Argentinos de Raimundo Ongaro, Bernardo Alberte. Junto a la mención de todos éstos, leída con fervor profesional por Claudio Orellano (la imagen por años de Crónica TV), se sumaron adhesiones telegráficas como la del diputado nacional de la UCR, Melchor «Cholo» Posse («No participaré de ninguna interna, ni de mi partido ni de otros»). O más agua y aceite, la del pacto militar-sindical, el cacique metalúrgico Lorenzo Miguel y la del ex gobernador de Córdoba (1973) Ricardo Obregón Cano, a quien el sindicalista ayudó a voltear. El hijo Horacio olvidó hasta esa historia más negra de Córdoba y ocupó el púlpito para enfervorizar a la concurrencia al grito reiterado de «¡A triunfar!».

Desde temprano comenzó la movilización al Luna Park --mu-cha gente de la clase pasiva-y las que quedaron afuera gene-raron un caos de tránsito en Corrientes y Paseo Colón. Ya llegaba sin ir al trabajo a las 3 de la tarde un centenar de simpatizantes identificados con los municipales porteños de Patricio Datarmini. Un par de horas después los camioneros de Hugo Moyano se reunían en Independencia y Paseo Colón para tomar similar destino. Parecía una huelga, hasta que a las 18 el grupo de música tropical Menta inauguró el entretenimiento abordando un tema con título de dudoso gusto: «¡Ay, cómo me la pusieron!», que alude a las desventuras de jubilados y desocupados, con obvias culpas atribuidas a Menem, De la Rúa y Duhalde.

• Veteranos

En el escenario se iban acomodando veteranos personajes -como diría un ausente por obligación, Carlos Grosso, conocidos por el prontuario o la inteligencia-tipo Alberto Brito Lima o Andrés López, secretario de Perón hasta el '55, suboficial retirado del Ejército. En las cercanías de la platea se observaba a otro veterano, Oraldo Britos; y a personajes de «VideoMatch» como José «Yayo» Guridi y Raúl «Larry de Clay» Biaggioni. Este último hizo notar su vieja militancia peronista junto a dirigentes como Jorge Rachid y Martín García, también presentes en el Luna. El resto era gente mayor, nostálgica.

El folklore peronista tuvo su correlato en decenas de bombos, redoblantes y una estridente sirena. Sin embargo, el mayor acento partidario estuvo en fragmentos de la película «Perón, sinfonía de un sentimiento», de Leonardo Favio, encargada y pagada por Duhalde para su campaña presidencial del '99, donde se escucha a Perón y a Eva Perón en sus mensajes y discursos. No era un dato aleccionador para el candidato. Se cantó el Himno y, curiosamente, se obvió la marcha peronista.

«¡Hay que saltar, hay que saltar, el que no salta, es radical!», fueron algunos de los cantos que se escucharon, ahogados cuando la ovación tapó cualquier otro ruido al subir al escenario Rodríguez Saá -en mangas de camisa, sin corbata-, acompañado del camionero Moyano, el monje gris colectivero Juan Manuel Palacios y Rico. El Movimiento Nacional y Popular, tal el nombre privilegiado por sobre el peronista o justicialista, estuvo profusamente representado en un logo con las caras de José de San Martín, Hipólito Yrigoyen, Evita y Juan Domingo Perón. Casi nada para un Rodríguez Saá capaz de juntar conocidos de origen diverso y enfrentados.

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