11 de julio 2007 - 00:00

Lo que contamina la papelera monopólica

Desde hace un año y medio Papel Prensa, la empresa que tiene el monopolio del papel para diarios en la Argentina, y que la última dictadura militar le regaló al monopolio «Clarín», no responde a un requerimiento de la Autoridad del Agua de la provincia de Buenos Aires.

Ese organismo inspeccionó su planta de San Pedro en marzo del año pasado y tomó muestras de los efluentes que vuelca Papel Prensa en el río Baradero, un brazo del Paraná; los resultados de los análisis practicados sobre el agua fueron «informados» a Papel Prensa, pero la empresa de «Clarín», «La Nación» y el Estado nunca se notificó de ellos, por lo que nunca tampoco se aplicaron sanciones; tampoco se hicieron públicos los resultados de esos estudios por decisión de la Autoridad del Agua bonaerense.

A lo largo de los últimos dos años se acumularon denuncias contra Papel Prensa, que recoge un informe elaborado a pedido de la organización ambientalista Greenpeace-. Allí se indica que la empresa suele verter efluentes contaminados al Baradero, o sin tratamiento apropiado y con un color llamativo. Los lugareños que solían pescar en ese río afirman que los peces prácticamente han desaparecido.

  • Sin valor

  • Asimismo, un habitante del lugar reveló a la ONG que «las muestras de agua para medir los niveles de contaminación de los efluentes que vuelca Papel Prensa se toman un kilómetro río arriba de su planta, por lo que seguramente darán bien, y las muestras carecen de validez». Por su parte, un sampedrino que trabajó durante dos décadas en Papel Prensa afirmó que «durante toda la noche los residuos se vertían en el agua sin tratamiento alguno, y además la aireación nunca funcionaba».

    Otro lugareño declaró a un matutino local que «Papel Prensa apila montañas de 'chips' (residuo de la corteza de los árboles que se usan para elaborar el papel) en terrenos aledaños a la planta; cuando llueve, la madera se pudre y genera gases, además de que se incendia hacia adentro en días de mucho calor. No hay ningún cuidado con esos materiales; en 2004 fue el incendio más grande: duró semanas y el humo cubrió San Pedro durante varios días».

    El informe aclara que la liberación de gases nocivos se produce durante la putrefacción de las cortezas que se descartan tras el proceso en el que se trozan los troncos y se los impregna con soda cáustica y sulfito de sodio. Por esa causa, la ciudad suele recibir hediondos olores a insecticida que obviamente provienen de la zona donde está la planta de Papel Prensa. Todos estos hechos han sido denunciados, a pesar de lo cual la subsidiaria del monopolio «Clarín» no ha sufrido sanción alguna; tampoco tienen el problema de los ambientalistas porque la planta es una de las principales fuentes de empleo del municipio de San Pedro. Es comprensible entonces que Papel Prensa pueda darse el lujo de no responder a requerimientos de autoridades ambientales provinciales, o que decida no «notificarse» de los resultados de análisis que no la favorecen.

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