23 de octubre 2002 - 00:00

Lo que Duhalde quiere y no se anima a decir

Eduardo Duhalde explicó a un grupo íntimo su estrategia para la interna del peronismo -algo que oculta al público y a los dirigentes que lo suelen visitar-como una forma de ganar tiempo para imponer una fórmula alternativa a la que lanzaron Carlos Menem y Juan Carlos Romero.

Esto que muchos presumen se dijo con esas exactas palabras en un ámbito reservado como fue el chalet del Presidente en Lomas de Zamora. Fue el domingo, cuando ya Banfield le había puesto 5 goles a River Plate y Duhalde veía los incidentes que terminaron con ese partido antes de tiempo.

Mirando la pantalla y mateando en cámara lenta, monologó ante un pequeño grupo que lo acompañó ese atardecer del Día de la Madre:

• Las encuestas que le han llegado sobre el conurbano manifiestan el crecimiento imparable de la candidatura de Menem, pero le inspiraron una extrapolación de resultados: una suma de las intenciones de voto de José Manuel de la Sota y Néstor Kirchner dispararon su imaginación. «Si se suman, podemos tener la fórmula para vencer a Menem en la interna, pero para eso necesitamos tiempo.» Por ejemplo, llevar la interna al 30 de enero, manteniendo la fecha de las presidenciales para el 30 de marzo.

•Purgatorio

• Si los dos candidatos aceptasen integrar una fórmula, Duhalde podría superar el purgatorio en que está: no tiene candidatos, prometió irse del gobierno, y competidores con chance fuerte como Menem o Adolfo Rodríguez Saá han ignorado en su armado el peso del duhaldismo bonaerense. «¿Qué se creen, que no pesamos nada? ¿Cómo Menem elige a un hombre de Salta y el Adolfo nada menos que a un radical? Nos mojan la oreja. Yo ya cerré con Felipe Solá, que será candidato a gobernador.» Con eso cree el Presidente que ya alambró el peronismo de Buenos Aires y lo puede apostar a una fórmula De la Sota-Kirchner o Kirchner-De la Sota.

• Esto lo planteó Duhalde a los dos precandidatos, pero ellos le han retrucado con un pedido de prueba de amor sobre que el apoyo que les dará será efectivo: serían candidatos de Duhalde en una interna que tenga más tiempo sólo si Chiche Duhalde estuviera en la fórmula como vicepresidente. De la Sota lo pidió hace ya rato y le dijeron que no en Lomas de Zamora. La semana anterior, Kirchner repitió el pedido, pero no ha tenido respuesta.

• Ese mismo domingo,
Juan Carlos Romero había estado de visita en el chalet de los Duhalde y hubo detalles del diálogo que dejaron heridas en el Presidente: «¿Cómo viene a decirme que ellos, los menemistas, me aseguran en una negociación que me van a dejar las manos libres en Buenos Aires? ¿Menem me a va a asegurar algo que ya tengo? ¿Romero me va a decir que no se me va a meter en la provincia? Por favor, deberían darme otro trato».

•Seguidores

• La idea de ganar tiempo tiene algunos seguidores entre los gobernadores peronistas, que creen que la fecha del 30 de marzo puede mantenerse, pero que sería conveniente acercar la interna a las presidenciales. En eso coinciden con Duhalde en que deberían ser después de febrero. Los gobernadores querrían así evitar que el Presidente conviva con un candidato del peronismo ya elegido entre el 15 de diciembre y el 30 de marzo. Duhalde ha escuchado de los mandatarios la idea de que seis meses en esas condiciones pueden convertirse en un calvario, que precipitaría un adelantamiento de la entrega del gobierno -como el de Alfonsín en 1989-, por ese efecto de que todos los factores de poder abandonarían al gobierno en medio de una crisis. «No te atienden ni los cafeteros», ha escuchado de los gobernadores Duhalde.

• Esta estrategia la apoya también
Reutemann con el propósito de no someter al país a una cruda pelea interna en medio de la crisis económica. Como Duhalde, el gobernador de Santa Fe preferiría que el respiro de los mercados diera lugar a posponer también de las presidenciales, aunque las intenciones de uno no tienen nada que ver con las del otro. Duhalde piensa en esa postergación inconfesable, tanto que se mortifica con el proyecto de ley que mandó ayer al Congreso vetando cualquier prolongación en el poder, como una oportunidad de fraguar una candidatura anti-Menem, fuera con Kirchner, De la Sota, el imposible Reutemann o, de última, de él mismo. Para Reutemann, es más un deseo de buen gobierno en el futuro del cual se bajó ya como protagonista.

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