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Permite a la gente que nos conecta satisfacer -por eso se lo contamos- esa ansiedad, esa desesperación porque no circule en el país una sola verdad, la oficial, difundida por una prensa obsecuente.
Pero no es fácil, repetimos. Ambito Financiero no puede desplegar los servicios, enviados y corresponsales de los diarios que se mueven con dinero trampeado a acreedores. Pero los lectores tienen igual información de buen nivel porque algún beneficio tiene no ser venal en prensa: le suministrarán menos información oficial (del ministro Lavagna, por ejemplo con quien los hombres de este diario directamente ni hablan) pero siempre tenemos la visión también del otro lado en un nivel que no se la dan a la prensa oficialista que saben la jibarizará, adulterará y hasta ocultará. Del otro lado del mostrador a veces se sabe más que lo informado por Lavagna a la propia Casa Rosada.
• Ineficiencias
Un dólar sobrevaluado es discutible económicamente. Beneficia a Techint que vende caños en dólares y tiene internamente costos bajos, inclusive salariales, en pesos. También a la recaudación fiscal, haciendo coincidir buenos precios internacionales y ese dólar alto que en buena parte pasa al Estado vía retenciones. Pero la «sustitución de importaciones» derivada básicamente del dólar alto actual, ampara ineficiencias aunque pueda ayudar a recrear un capital nacional.
En medios gráficos, en cambio, nadie hoy le va a sustituir ni la tinta, ni las planchas de impresión ni los rodillos de rotativas, por ejemplo. Prensa libre, entonces, en épocas recesivas es hazaña en cualquier región, en cualquier país o provincia.
Además de los costos se tienen las presiones. No interpretar mal. En más de 40 años de periodismo en mi vida conocí -no creo que exista- un funcionario público al que le guste la crítica del periodismo. En Estados Unidos al presidente tampoco le gusta pero allí lo más que puede disponer es que compren un solo ejemplar de «The New York Times» en la Casa Blanca y que lo usen con fotocopias. En la Argentina y países emergentes, en general, los poderes públicos tienen muchos más medios de presión en la medida en que las democracias son menos sólidas. Pero he declarado que hasta ahora en el gobierno Kirchner, más allá de llevar en el avión presidencial a periodistas sólo de la prensa adicta, no hubo otra discriminación o presión para este diario, como dice Jorge Asís. Es mucho.
• Obsesión
Las otras presiones son de la prensa colega donde el que no se entrega a la algarada molesta al venal, porque lo deja en evidencia. Personalmente me han inventado actitudes «antigay» que jamás tuve. Lo hizo una revista como «Noticias» que tiene, eso sí, una obsesión especial y particular con la homosexualidad. Se asombran porque uno habla de marxismo en las cercanía del sillón de Rivadavia y el mismo medio cuenta las charlas en Olivos de un pensador marxista -en esta época, lo cual es más insólito- como Pablo Feinmann. Me llaman «dinosaurio» o «vigía de Occidente» o ¿por qué no «el último de los mohicanos» si creen que silenciados los que defendemos la libertad, la iniciativa privada van a extinguirse y todos pensaremos como Horacio Verbitsky, Miguel Bonasso, Feinmann o Hebe de Bonafini? Es una estulticia para no preocuparse porque el drama no es precisamente que a uno, para buscar silenciarlo necesiten atacarlo con imágenes de libros de arqueología o códigos náuticos. El drama sería si pudieran utilizar libros como el Código Penal por corrupción o el libro «Nunca más».
Lo importante, lo alarmante es lo otro. Es que se quiera acallar entre medios, unos a otros, con placer del poder político. Porque sucede eso, cuando una prensa se entrega la vigencia de la otra, de la independiente, desespera porque proyecta la degradación.




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