Montevideo, Uruguay (especial) - «Lo único que tiene que hacer, presidente, es ponerse la fusta bajo el brazo y esperar que la carrera llegue al disco.» Con jerga burrera, Jorge Batlle saludó así la chance de Carlos Menem de ser de nuevo presidente. En la confianza del despacho presidencial, el mandatario del Uruguay dijo que «no me cabe duda de que la elección de usted como presidente es necesaria para la región, que sale adelante si sale la Argentina».
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Escuchaban Menem, Juan Carlos Romero, las respectivas esposas, los embajadores Hernán Patiño Meyer y Alberto Volonté y los asesores Jorge Castro (Menem) y Angel Torres (Romero).
Ese cruce de sombrerazos incluyó alguna mención a la política argentina: «Lo único que quiero es que haya una fecha cierta de interna y de elección presidencial», le aclaró Menem a Batlle cuando éste se interesó sobre la interna peronista, que sigue como cualquier rioplatense informado.
A la hora de la despedida, Menem se mostró sorprendido de la confesión de Batlle: «Soy hincha de Boca», y le retrucó incluso, que si el puente Buenos Aires-Colonia no se llamara Carlos Gardel, podría llevar el nombre de Walter Gómez o Luis Cubilla, ambos jugadores uruguayos que tuvieron destacada actuación en River Plate.
La reunión ayer en el despacho del 6° piso del palacio Libertad coronó la primera salida del país de la fórmula de precandidatos del PJ, que incluyó un rutilante almuerzo organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing de Uruguay, que es la principal liga empresaria. «Estamos plenamente convencidos del realismo y de la madurez política del mandatario electo y del enorme sentido de continuidad histórica exhibido tradicionalmente por la Nación brasileña», subrayó Menem en el pasaje más importante del discurso.
Escucharon, entre otros, los ex presidentes Julio Lacalle, Luis Lacalle, el general Líber Seregni (a quien Menem saludó con un abrazo), el canciller Didier Opperti y una nutrida asistencia de empresarios, legisladores y diplomáticos. Optimista, dejando un mensaje de esperanza a varios cientos de alicaídos empresarios uruguayos, previó un boom de crecimiento en su país a partir de 2003 si retorna al gobierno y afirmó que «Uruguay será el primer beneficiario de la recuperación argentina».
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