23 de abril 2008 - 00:00

Logra Cristina por fin un invitado VIP

Cristina de Kirchner arribando el 20 de abril al aeropuerto Mariscal Sucre de Ecuador, demostrando que la manera más práctica de encontrarse con un colega (en este caso Rafael Correa), aunque sea regional, es viajando por sus propios medios.
Cristina de Kirchner arribando el 20 de abril al aeropuerto Mariscal Sucre de Ecuador, demostrando que la manera más práctica de encontrarse con un colega (en este caso Rafael Correa), aunque sea regional, es viajando por sus propios medios.
El gobierno logró ayer, después de mucho esfuerzo, conseguir algo que parecía imposible desde que Cristina de Kirchner llegó a la Casa Rosada: que un mandatario de un país europeo incluya a la Argentina como una de las escalas de una gira sudamericana. Se trata del jefe de gobierno de Austria, Alfred Gusenbauer, que ayer confirmó que el 9 de mayo visitará Buenos Aires. Gusenbauer vendrá ese mes a la región, como otros más de 20 colegas europeos, para participar de la V cumbre de América latina y la Unión Europea (UE) que se hará entre el 13 y el 17 de mayo; y como la mayoría de los visitantes aprovechará el viaje para circular por varios países de la región. Sin embargo, hasta ahora, sólo el austríaco incluyó la Argentina como una de las etapas de su viaje, cuando en la mayoría de los casos, los europeos se presentarán en Brasil, Chile, Uruguay, Colombia, México y centroamérica, según los casos.

Este es el plan, por ejemplo, del primer ministro británico Gordon Brown, de la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés Nicolas Sarkosy y el jefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero; además de los representantes de países como Holanda, Irlanda, Finlandia, Bélgica, Portugal, Rumania, República Checa, Eslovenia, Dinamarca, Suecia y Croacia. Todos estarán presentes en la cumbre de Lima, y visitarán varios estados de la región, pero no la Argentina.

Para que Gusenbauer haya definido su llegada a Buenos Aires intervinieron dos factores.Por un lado, el ministerio de Relaciones Exteriores mantiene una buena sintonía desde hace tiempo (desde los días de Néstor Kirchner) con el gobierno del país europeo, y desde hace algo más de un mes desde la Argentina se concentraron en facilitar la llegada del austríaco. Pero hubo otro factor importante: las gestiones que en su momento hizo el presidente de Volkswagen en el país, Viktor Klima. El ejecutivo es austríaco de nacimiento, y en su currículum figura haber ocupado entre 1997 y 2000 el cargo que hoy tiene Gusenbauer. Ambos son además «del palo» según la visión bautizada por Néstor Kirchner cuando hablaba del italiano Romano Prodi, en relación a la extracción socialdemócrata de los europeos. Para el kirchnerismo, en teoría, esta posición abriría las puertas del diálogo bilateral, algo difícil cuando el político es de centroderecha, siempre según la visión patagónica de las relaciones internacionales.

  • Gestor

  • Lo cierto es que Klima fue el que más se movió en setiembre del año pasado, para que Viena sea una de las escalas de Cristina de Kirchner, cuando la ahora Presidente era candidata a suceder a su marido; y se necesitaban escenarios europeos para exponerla como personalidad internacional. En ese entonces, Gusenbauer fue invitado a visitar la Argentina. El ahora presidente de Volkswagen abrió las puertas del gobierno socialdemócrata austríaco el 13 de setiembre, luego de la etapa alemana del viaje de la enviada. En ese país había incluido una visita con Angela Merkel, otra a la planta de la automotriz, y otra etapa, ahora más incómoda, a un centro de producción de Siemens, compañía acusada en Munich de pagar coimas en varios países, incluyendo la Argentina.

    En Austria, Cristina de Kirchner pudo visitar, en compañía del presidente del país Heinz Fischer, el espectacular palacio Imperial de los Habsburgos, donde se la agasajó con un almuerzo, y luego participó de una visita a la casa de gobierno donde la recibió Gusenbauer. La reunión duró unos 50 minutos y se habló de las negociaciones entre la UE y el Mercosur y de los planes de Viena de resarcir a las víctimas del Holocausto que viven en la Argentina, lo que abarcaría a unas 4.000 personas. No hubo mucho interés en hablar de comercio bilateral, algo casi nulo entre los dos países. Sí hubo una promesa del dueño de casa para visitar la Argentina, con lo que se demuestra ahora que Gusenbauer tiene palabra.

    Ahora el interés del gobierno en cuanto a las relaciones exteriores con la UE, se concentrará en la reunión confirmada que mantendrá la Presidente con Angela Merkel, y en la posibilidad de cerrar también una reunión con el británico Gordon Brown. En los dos casos, la cita será en algún momento de la presencia de la Presidente en Lima, y el temario irá por varios costados pero se centralizará en un aspecto en particular: hablar de la posición que Alemania e Inglaterra mantendrán en el Club de París para poder lograr que ambos estados acepten el pago de la deuda argentina de más de 6.500 millones sin la intervención del FMI. Al menos en el caso de Merkel, las alternativas para esta posibilidad no son muchas. La canciller alemana ya le dejó claro en la reunión de Berlín de setiembre de 2007, durante la gira electoral de la ahora Presidente, que para su país el Fondo tiene que tener una intervención, aunque sea mínima.

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