La Ciudad
apareció
empapelada
ayer con
carteles
alusivos a la
estrategia de
Aníbal Ibarra
en el juicio
político. Con
infantil
anonimato, el
ibarrismo dice:
«Macri no
corras: al
gobierno se
llega con los
votos»,
insistiendo en
que la acusación
de mal
desempeño
en el caso
Cromañón
sería un
«golpe
institucional».
Mauricio Macri seguirá, por ahora, los consejos de su asesor ecuatoriano, Jaime Durán Barbas, y mantendrá silencio en torno al juicio político contra el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra. Recién a fines de febrero el politólogo llegaría a Buenos Aires para mantener una reunión con el empresario, cara a cara. Para entonces restarán apenas algunos días para que se pronuncien los integrantes de la Sala Juzgadora con respecto a la destitución de Ibarra. Mientras tanto, el vocero de la posición macrista seguirá siendo Horacio Rodríguez Larreta (h). En cambio ayer, el socio político de Macri, Ricardo López Murphy, advirtió sobre lo que considera grave en el desempeño de Ibarra, justo el día en el que aparecieron afiches empapelando la ciudad que aluden a la teoría ibarrista del golpe institucional que le estaría propinando la oposición. Con letras negras sobre fondo blanco, los carteles dicen «Macri no corras: al gobierno se llega con los votos».
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L. Murphy sostuvo que hubo «una responsabilidad política muy grave» en la tragedia de Cromañón y que su opinión se funda en «cómo estaban organizados los controles, las reglas de juego de la Ciudad». Informate más
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