Aunque los grandes cambios de gabinete podrían empezar hoy, otros -no menos clave- ya se han realizado. Casi como un premio. Quien lea el boletín oficial con cuidado podrá saber que, por ejemplo, el esposo de la titular del Banco Nación (Felisa Miceli), Ricardo Daniel Velasco, quien cumplía funciones en ese instituto con despacho al lado de su mujer, se ha trasladado a otra ubicación: va como vocal tercero del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), organismo que depende del ministro Julio De Vido.
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Algunos imaginan que este salto es producto de la colaboración política, por el interés partidario en la Capital Federal -y en oposición a Alberto Fernández-, de Velasco con De Vido. Es una explicación, otros, en cambio, afirman que hubo un cortocircuito en la administración del propio Banco y, en consecuencia, se procedió a trasladar al funcionario lejos de su esposa.
Otras designaciones de las últimas horas han favorecido el aparato intelectual que rodea al ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien incorporó como «asesores de gabinete» a 5 personas.
La condición que unifica a este quinteto -justo cuando invitaron a sumarse a Borocotó a las filas oficialistas- es que todos actúan en el distrito de Lomas de Zamora, la tierra de Eduardo Duhalde, con cargos municipales o de concejales.
Nadie puede pensar que el ingreso al gobierno nacional de estos 5 personajes signifique una transacción vinculada al proceso electoral pasado. Los 5 son Paola Okseñiuk, Leonardo Castellano, Omar Galdurralde, Ricardo D'Orto y Omar Fernández, y recibirán como estipendio blanco por su futura colaboración al ministro (quien también, en su momento, fue de Duhalde) la cantidad mensual de 870 unidades retributivas.
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