14 de septiembre 2005 - 00:00

Los Duhalde dicen poder sancionar propias leyes

En el comando electoral duhaldista hacen este cálculo: a) podemos llevar 18 diputados que no fueron a la votación para suspender las ejecuciones hipotecarias (sobre todo problema que afecta al Banco Nación); b) irán los 19 que ya fueron y votaron contra Kirchner; c) tenemos 34 diputados propios bonaerenses y duhaldistas; d) podemos contar con radicales, socialistas, ARI y del interior. ¿Consecuencia? Podemos sancionar leyes sobre lo que no quiera el gobierno. En la Casa Rosada hasta dieron los listados de legisladores (ver gráfico). Partamos de la base de que son leyes de tipo «clientelismo político» porque el país se encamina a luchar el 23 de octubre próximo -y ejecutar después hasta afectar la economía- entre dos populismos, el duhaldista de derecha y el kirchnerista de izquierda. Los Duhalde quieren poner al gobierno en la situación de trabar en el Senado o vetar luego una ayuda a sectores afectados por ejecuciones. En realidad son muchos menos de los que se supone pero dentro de las fuerzas populistas en pugna cada uno quiere ser más dadivoso.

Los Duhalde dicen poder sancionar propias leyes
El «cuarteto imperial» que conduce el bloque oficialista de la Cámara de Diputados y que integran Osvaldo Nemirovsci, Jorge Argüello, Juan Manuel Urtubey y Carlos Caserio, deberá resistir hoy otro reto de la oposición, antes de declararse derrotado, por lo menos hasta el 10 de diciembre próximo, para controlar la Cámara.

Consecuencia de la pelea con Eduardo Duhalde, el peronismo se dividió en el Congreso, por lo cual el gobierno debe enfrentar otra vez, como la semana pasada, el desafío de las demás fracciones partidarias y el de su propia oposición interna. No es que los hombres de Alberto Fernández en el Congreso deban conseguir la aprobación de alguna ley. Más bien necesitan evitar que sus adversarios, con la tolerancia irónica de los seguidores de Duhalde, impongan medidas inconvenientes para el Ejecutivo. La única salida hasta ahora es que los diputados del gobierno no concurran a los plenarios de la Cámara para impedir el quórum, lo que establece un antecedente riesgoso.

Las sesiones se reclaman desde las bancadas del ARI y la izquierda estatista de Claudio Lozano y Héctor Polino. Allí quieren que se suspendan las ejecuciones hipotecarias, disposición que el gobierno logró impedir la semana pasada gracias a que para imponer la ley sobre tablas, modificando el orden del día, se requerían 3/4 de los votos. Hoy se necesitarían sólo 2/3 para que se habilite el tema.

• Afectados

La suspensión de las ejecuciones hipotecarias es una disposición que afecta en especial a sistema financiero estatal, sobre todo al Banco Nación. Se trata de un reclamo que se hace sentir en el palacio legislativo todos los miércoles. No es el único motivo por el que los opositores reclaman una sesión especial: también quieren discutir el acuerdo entre el gobierno y la empresa Transener para aumentar las tarifas del transporte de energía. El dictamen fue aprobado por el oficialismo en la comisión bicameral que controla esas negociaciones entre la Uniren y las empresas de servicios públicos. Pero debió superar fuertes objecionesformuladas en un dictamen de minoría suscripto por Graciela Camaño, al que se sumaron después algunos bonaerenses. El ARI, por su lado, también objetó la renegociación y amenazó con algo que enloquece de Roberto Lavagna: iniciar una causa penal como la que se abrió a raíz del primer acuerdo sobre el contrato de concesión de Aguas Argentinas, en 2003. La tetrarquía del bloque llegó a la conclusión -que le hizo llegar a Fernández- de que la única forma de atravesar las aguas de setiembre y octubre en Diputados será no sesionar. O conseguir que, de alguna manera, se discipline a los peronistas no bonaerenses que le hacen el juego a la oposición. Caserio, Argüello, Nemirovsci y Urtubey hicieron números. No cuentan con más de 60 diputados propios, sobre dos centenares que pueden concurrir a la sesión (en la de la semana pasada hubo 206). Si ante esa dificultad hay legisladores peronistas que faltan o votan en contra sin ser duhaldistas puros, el «cuarteto imperial» está condenado a sucumbir.

• Informe

Esta dificultad es la que obligó a los cuatro presidentes a enviar al jefe de Gabinete un informe detallado de los diputados que votaron en contra de los intereses del gobierno sin ser bonaerenses y de los que, perteneciendo a la bancada peronista, no respondieron a la convocatoria de la conducción y faltaron al plenario. La nómina se le atribuye a Caserio, uno de los cuatro «imperiales» que aspira a quedar como jefe único después del 10 de diciembre por contar con antecedentes de gran pericia parlamentaria en su Córdoba natal. Astuto, este subordinado a José Manuel de la Sota se atribuye también el tejido parlamentario que lleva adelante Argüello, sobre todo entre los diputados porteños, a los que más conoce. ¿Fue Caserio o Argüello el que imaginó que Lavagna podíasacarles las papas del fuegocitando a un grupo de radicales a Economía, en plena discusión legislativa, para restar fuerza a los bloques de la oposición?

En la «lista-escrache» que circula por la Casa Rosada figuran algunas curiosidades. Entre los que votaron en contra del gobierno está, por ejemplo, Liliana Fellner, hermana del verticalizado gobernador de Jujuy. También varios santafesinos, a quienes Carlos Reutemann no habrá sabido convencer de su nuevo alineamiento K. Sin embargo, el nombre más llamativo es el de Gerardo Conte Grand: cuando amaneció el oficialismo actual se contaba entre sus principales predicadores como militante del «Grupo Talcahuano». Le duró poco esa convicción.

La razón por la que se elaboraron estas nóminas de « disidentes» y «negligentes», según la clasificación que rige en la cúpula del bloque, es bastante obvia: el «cuarteto imperial» espera que Fernández consiga disciplinar a la propia tropa a través de los gobernadores que tienen imperio sobre estos legisladores. Mientras tanto, los tetrarcas intentan aproximarse a los bloques provinciales. El más inquieto, dicen, es Argüello: aprovechó, por ejemplo, su militancia reciente en las filas de Mauricio Macri para conseguir que Federico Pinedo se aproxime a la postura del gobierno. Un milagro porteño en medio de tanta dispersión.

Dejá tu comentario

Te puede interesar