Cristina Fernández de Kirchner se dio ayer de baja en la pelea por un cargo electivo de vicepresidenta en las elecciones de 2007 y rechazó la posibilidad de compartir una fórmula con su esposo al considerar que «eso sería sobredosis de Kirchner», y que «las sobredosis siempre son malas, letales».
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En declaraciones al diario «ABC» de Madrid, la primera dama también respondió una consulta sobre la posibilidad de que sea candidata a presidenta luego del mandato de Néstor Kirchner. «Nunca vi que la carrera política fuera una carrera de jerarquías: hoy soy diputada, mañana senadora y pasado presidenta. Me siento parte de un proyecto político», enfatizó la senadora justicialista. «Kirchner no me escucha porque sea su esposa, que estaría muy bien que lo hiciera, como hace cualquier hombre, sino que me escucha porque me considera un cuadro político, con actuación propia», puntualizó.
En ese marco, la legisladora por Santa Cruz aseguró que «Kirchner es absolutamente predecible», cuando le preguntaron acerca de una supuesta «falta de diplomacia» por parte de su esposo.
Además, la primera dama evaluó que la gestión del presidente Kirchner logró «volver a vincular legalidad, que es un proceso democrático, con legitimidad».
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