7 de septiembre 2006 - 00:00

Los orígenes del militar

El mayor Rafael Mercado, pasado a retiro en el Ejército por críticas que su esposa, Cecilia Pando, hizo a Kirchner, concedió un reportaje donde, entre otros, relata un dato interesante: su origen de clase trabajadora -hijo de un encargado de edificios y una mucama-, muy lejos del paradigma de apellido patricio que suele «dibujar» el gobierno cuando imputa sesgos ideológicos a las FF.AA. Veamos la cobertura del diario «La Nación»:

Con la excepción de la frustración de su suegro, que quiso ser piloto militar, pero la hipertensión se lo impidió, Pedro Mercado no tiene antecedentes familiares en el ámbito castrense. Es más, sus padres no se explican cómo surgió su vocación, pero admiten que desde siempre dijo que iba a ser soldado.

Su padre trabajó en una fábrica de alfajores en Córdoba hasta que él decidió ingresar en el Liceo Militar y se trasladaron a Buenos Aires, donde desempeñó tareas como encargado de edificios, y su madre, de mucama.

«Se está atentando contra la libertad de pensamiento. La intolerancia no va con ningún valor democrático y de la mano con lo que sucede en la Argentina. Se está construyendo un poder hegemónico que nos va limitando terriblemente nuestras libertades individuales.»

Periodista: ¿Desconocía que su esposa había enviado e-mails en defensa de Baseotto? Rafael Mercado: Mi vida ni era ni es seguirle los pasos a María Cecilia Pando y mi casa no es ni fue un centro de lucha política ni de desestabilización política.

P.: ¿Albergaba alguna esperanza de que se reviera su situación?

R.M.: Tenía esperanzas de que este reclamo fuera a buen puerto, si bien muchas voces me hacían ver que era una cosa totalmente política y que no había manera de revertirla.

P.: ¿Piensa incursionar en política?

R.M.: No lo he pensado en ningún momento. Lo que tengo que definir hoy es qué voy a hacer de mi vida para alimentar a mis siete hijos. No descarto nada porque el país vive un momento complicado.

P.: ¿Usted reivindica la dictadura militar?

R.M.: No. Fue una etapa superada de la política argentina. Fue un problema de la sociedad argentina; en más de una ocasión, de un sector o del otro acudieron a los militares pensando que ellos iban a traer la solución política. No deseo eso y no creo que sirva para ningún tipo de solución.

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