2 de septiembre 2002 - 00:00

Los radicales ofendidos competirán con Ibarra

Un grupo de radicales y peronistas porteños selló un pacto contra Aníbal Ibarra. Los primeros forzarán hasta último momento una candidatura propia si el jefe de Gobierno continúa desairándolos como creen que lo hacen. Los otros no se sumarán, al menos en primera vuelta, a la lista reeleccionista de Ibarra. La reunión se realizó en la casa de Jorge Argüello en el barrio de Palermo.

Dos dorados de considerable peso sirvieron de excusa para la ocasión. Las piezas, de 14 kilos cada una, las llevó el legislador porteño Pablo Caullier -un ex cavallista quien ahora sintoniza con una porción del PJ-. El anfitrión permitió que los dorados, capturados de aguas de Patria de los Libres por Caullier (lo documentó con fotografías que resultaron creíbles para la mesa), los asara un amigo íntimo del pescador, más atento a los placeres de la gastronomía que a los secretos de la política que se ventilaron esa noche.

Además del dueño de casa, en Palermo, compartieron la cena los peronistas Guillermo Oliveri y Eduardo Valdez -quienes animan a Rafael Bielsa para que compita por el sillón de Ibarra-el duhaldista Jorge Vitobello, el kirchnerista Alberto Fernández y los radicales Miguel Pesce -secretario de Hacienda porteño-, Cristian Caram -vicepresidente primero de la Legislatura-y Tom Constanzo, diputado de la Ciudad.

•Coincidencias

En primer lugar, se coincidió en ese encuentro con apoyar el proyecto de Caullier para desdoblar las elecciones de la Capital Federal de las nacionales, en contra de Ibarra, como lo hicieron al día siguiente. Después se habló de la debilidad que ven en Ibarra con una gestión alicaída y mermando su poder político, mientras Pesce defendía esa administración «en medio de la crisis y la devaluación». Los radicales confiaron que están ofendidos con el jefe de Gobierno, que no les da pista cuando habla de su imaginario frente electoral, y que por eso Caram se presentará como candidato a jefe de la Capital en las internas que la UCR porteña programa para el 8 de octubre. Aseguran que han hecho encuestas en las que conservan 8% de los votos con el sello UCR y que, llegado el caso, de no conciliar una fórmula común con Ibarra, se presentarán solos, lo que consideran perjudicará al frentista que ganó la elección pasada con la Alianza.

Vitobello
se mostró como un rebelde que no quiere apoyar a José Manuel de la Sota ni a Adolfo Rodríguez Saá en las elecciones nacional y partidario de sostener eventualmente a Bielsa en su carrera por la jefatura de la Capital Federal. También A. Fernández es de la misma idea y le organiza salidas de campaña al ex frepasista con su jefe político, el gobernador de Santa Cruz. Los peronistas imaginan que Bielsa, más que candidato de Elisa Carrió en la Capital Federal, sería apoyado por Kirchner, pero no iría de candidato a vicepresidente como se le insinuó. De todos modos, el desdoblamiento electoral sirve a los candidatos porteños fundamentalmente para separarse de la votación a presidente, ya que el distrito no suele acompañar la elección del resto del país.

Lo que más concentró a la mesa fue el relato que tenían algunos de la reunión que dos frepasistas, Raúl Fernández (jefe de Gabinete de Ibarra) y Marcelo Vencentini (presidente de la bancada Frente Grande en la ciudad), con Luis Lusquiños (mano derecha de R. Saá), un encuentro casi secreto que terminó en boca de todos. Incluso se dijo que Ibarra, en un acto de desesperación en su intento reeleccionista, podría buscar la vuelta para arrimarse a esas filas. La versión que tenían de esa reunión era que los frentistas, «convencidos de que Rodríguez Saá será el próximo presidente, le pidieron condiciones de gobernabilidad».

Algo extraño, ya que en la Ciudad se separan elecciones, las nacionales todavía no se jugaron como para arriesgarse a un pacto de ese tipo. Por eso, nadie consideró esa versión del oficialismo ibarrista y en cambio sí que los frepasistas estarían interesados en sumar a la gente de R. Saá en la campaña porteña de Ibarra por la reelección. Después de todo, ante de la votación de octubre, los dos legisladores de la Ciudad que suman al ex gobernador de San Luis, los ex belicistas Enrique Rodríguez y Miguel Doy, rompieron filas en plena campaña con Gustavo Béliz, que se presentaba a senador para mostrarse con Ibarra.

El grupo de
E. Rodríguez asegura en cambio que ya sumaron al Comando Superior de campaña del puntano a una porción de socialistas, la del ex funcionario y ex legislador porteño Jorge Groisso y que en la Capital se estarían acercando incluso radicales.

Creen todos que
Ibarra se verá obligado a convocar a elecciones del distrito en mayo próximo y que el proyecto de llamado a constituyente para hacer caducar los mandatos algunos meses antes, tanto como el de la reforma política quedarían en los cajones para la próxima Legislatura, la que asuma en diciembre de 2003.

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