El presidente de Brasil, Lula da Silva, despidió ayer en una formación que se hizo en Brasilia a los primeros 150 soldados de su país que se harán cargo del comando de la fuerza de paz que operará en la pacificación de Haití. En la Argentina todavía el proyecto de autorización está en el laberinto de la burocracia.
La demora del gobierno en tramitar la autorización del Congreso para la salida de las tropas a Haití ya produjo un primer cambio en la zona asignada al contingente argentino. Ayer a las 16, el ministro de Defensa, José Pampuro, se reunió con el titular del Estado Mayor Conjunto, brigadier Jorge Chevalier; el subjefe, contraalmirante Alejandro Giromini; y el director de Inteligencia Estratégica Militar, contraalmirante Guillermo Iglesias, en el piso 11 del edificio Libertador. Era el último ensayo de una batería de «filminas» en power point, con la actualización del conflicto en Haití, se diría un resumen para enfrentar el test match de hoy ante los senadores.
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La breve reseña comenzó con la posibilidad -a estas horas, un dato cierto- de que los Cascos Azules criollos sean asignados al área 2 en la ciudad portuaria de Gonaives. En las conversaciones previas entre Pampuro, el brasileño José Viegas y la chilena Michelle Bachelet, en Buenos Aires, se había acordado desplegar a los argentinos en Cap Haitien, área 5. Ahora, esa zona ubicada al Nordeste quedó para la fuerza chilena, y el contingente conjunto argentino reemplazaría a los efectivos canadienses en Gonaives. De nada sirvió consultar la terminal del enlace multilateral de inteligencia denominado Surnet, en procura de datos actuales sobre la situación en Gonaives. Lo último al alcance de Pampuro es un documento de inteligencia trasandina -también elaborado en power point- que cedió Bachelet con el detalle de los riesgos que existen en cada una de las 7 zonas de responsabilidad. Gonaives tiene la ventaja de garantizar la logística, el puerto es el tercero en importancia de Haití y desde allí se puede operar con el buque San Blas de la Armada para descargar los pertrechos. La operación de los dos helicópteros Bell 212 que finalmente puso la Fuerza Aérea -Chevalier adelantó una partida de 100 mil dólares para repuestos- puede cumplirse con restricciones. Pero esta ciudad fue el epicentro de la agitación violenta que terminó desalojando a Bertrand Aristide del gobierno haitiano. Allí está concentrado el frente revolucionario anti-Aristide liderado por Butteur Metayer -se estiman 700 rebeldes con armas de guerra-; es la segunda fuerza de resistencia armada luego de la que encabeza Guy Philippe.
La tarea más ardua de Pampuro será explicar cómo harán las tropas para cumplir con el mandato de la Resolución 1.542 de la ONU: «Prestar asistencia al gobierno de transición, en particular, a la policía nacional de Haití, mediante programas amplios y sostenibles de desarme, desmovilización y reinserción para todos los grupos armados, incluidas las mujeres y niños asociados con esos grupos, así como mediante medidas de seguridad pública y control de armas» si se limita el accionar de los efectivos por cuestiones de política interna.
El primer ministro de Haití, Gerard Latortue, dijo en Guadalajara, México, ante Rafael Bielsa y los mandatarios latinoamericanos, que se reunieron en la cumbre con la UE, que se espera la llegada de la nueva misión de la ONU a Haití para iniciar el desarme de los 15.800 rebeldes. Un borrador que circula en el EMC orienta sobre las reglas de empeñamiento («rules of engagement», en la jerga de los Cascos Azules) y establece en una de ellas que: se autoriza a desarmar a los individuos o grupos de ellos, en cumplimiento de programas y directivas provenientes del representante especial y cuando sea ordenado por el jefe de la misión.
• Brasileños
Lula presidió ayer la ceremonia de embarque de las tropas (un grupo adelantado de 150 hombres) en la base aérea de Brasilia con destino a Haití que simbólicamente asume hoy en Puerto Príncipe el relevo de la fuerza que encabezaba Estados Unidos. Llevan camisetas de fútbol como elemento de disuasión para ganarse la confianza de la población haitiana y favorecer el clima de desarme.
El acto en Puerto Príncipe es la confirmación del socio mayor del Mercosur como líder en el incipiente esquema de seguridad regional que a partir de ahora integran los países miembro más Chile (Mercosur ampliado). La llegada del primer contingente de Brasil, que enviará unos 1.200 efectivos, se espera en Puerto Príncipe para dentro de unos 20 días. Los cálculos de Pampuro y de Bielsa indican que a esa altura el Congreso ya habría aprobado la salida de las tropas criollas, y entonces, ambos contingentes llegarían juntos a territorio haitiano. En charlas de gabinete, se bromeó con un intercambio de camisetas, sin mencionar qué estrella del balompié decoraría el atuendo deportivo.
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