Macri acusó a jueza de ser amiga de gremialistas
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Macri insistió ayer en que seguirá adelante con las medidas que considera apuntan a dar eficiencia a su gestión.
«Tenemos que terminar con estos intereses extraños que quieren entorpecer que la plata vaya a la inversión», dijo el jefe de Gobierno, que considera que la magistrada comete «abuso de poder» al querer imponerle que reincorpore a los contratados.
En el escrito presentado por el procurador Pablo Tonelli, el macrismo fundamentó el pedido de recusación en supuestos vínculos de la jueza con gremialistas.
El documento además habla de «relación de amistad» entre Liberatori y dirigentes sindicales, y acusa a la jueza de «extralimitarse en sus acciones» porque «ha resuelto cosas que no puede resolver, que sólo puede resolver el poder político».
Según el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, Liberatori «se quiere sentar en la oficina de Mauricio Macri» y denunció que la jueza «quiere tomar decisiones que no le corresponden». El funcionario, además, insistió ayer con que los cesanteados no cumplían tareas necesarias en la administración.
También el titular de la bancada PRO, Oscar Moscariello, se quejó de que «la jueza está queriendo gobernar y eso es una invasión del Poder Judicial al Poder Ejecutivo».
Ese es el clima que se vive en el Gobierno porteño a partir de los tres fallos adversos firmados por Liberatori que le trabaron a Macri la intervención de la obra social de empleados municipales y ahora la purga en el plantel de contratados, que supera los 20 mil empleados.




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