Macri gastará más en subterráneos

Política

La poca práctica legislativa del Gobierno porteño, viene atrasando -para el gusto de Mauricio Macri- la sanción de leyes clave. Al punto que los propios legisladores del oficialismo se ven en dificultades para sostener los proyectos, como ocurrió la semana pasada con la aprobación de una agencia informática que conducirá el ex delarruista Enoch Aguiar, cuya creación se demoró más de un mes por mala redacción de la iniciativa.

Peor es, no ya el retraso, sino la modificación que debió sufrir, el viernes pasado, el rimbombante proyecto que modificaba el recorrido de nuevas líneas de subterráneos. El tratamiento de la norma ya se postergó dos veces y finalmente se acordó un cambio que facilitará su sanción este jueves: no se modifican los recorridos. Lo resolvió una reunión de presidentes de bloque, que aceptó sin embargo otras cuestiones que requiere Macri para llamar a la construcción de nuevas vías.

A diferencia de la legislación vigente, el Estado porteño se hará cargo de la totalidad de la obra y no sólo de 60% para que el resto corra por cuenta del concesionario.

De esa manera el servicio se estima podría ser explotado por una empresa distinta a la que construya y hay flexibilidad para alternar la modalidad.

Además, se aprobará que el transporte reciba subsidios del Gobierno porteño, mientras aún está pendiente la transferencia del control total de los subterráneos por parte de la Ciudad de Buenos Aires, ya que es compartida con el gobierno nacional.

La línea E que llega desde el oeste de la Capital hasta Plaza de Mayo, por ejemplo, es de control de la Nación, ya que nunca se transfirió.

El macrismo cedió en no cambiar los recorridos que están pautados hace años, no sólo por quejas de los vecinos que reclamaban la llegada de la nueva línea H que partirá desde Pompeya, a Retiro. También hubo demandas del propio macrismo por falta de estudios técnicos y de impacto ambiental para aprobar las modificaciones.

Se contemplará, sin embargo, alargar la programada línea F en 20 de su recorrido, para que llegue hasta el Centro Cívico que Macri quiere construir en Barracas y la línea I, que desaparecía en el proyecto del Gobierno porteño, seguirá planificada.

La línea F (Barracas-Recoleta) terminará en la zona comprendida entre la avenida Vélez Sarsfield, las vías del FC Roca, en las inmediaciones de los hospitales Borda y Moyano, que se convertirá en un centro de trasbordo de la red de subterráneos con los ferrocarriles Roca y Belgrano, denominado Nueva Barracas.

No se hará tampoco la línea E Norte que se planteaba en el borrador del Ejecutivo (Retiro-Ciudad Universitaria). La norma lo autoriza a llamar a licitación para la construcción de las nuevas rutas, para la concesión de las mismas y también para «efectuar el aporte y la financiación del valor total de las inversiones para las construcciones», lo que incluye «toda la infraestructura necesaria más el material rodante».

El presupuesto calculado para el emprendimiento es de u$s 2.000 millones, de los cuales la mitad se tomarían como un crédito externo, mientras que una parte (u$s 500 millones) se aportaría del Presupuesto y el resto, se destinará para el material rodante cuya compra se definirá en su momento.

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