Rafael Bielsa
dio de comer
anoche a un
grupo de
militantes en
un salón de la
Sociedad
Rural en
Palermo.
Mañana
estará con
empresarios
en Parque
Norte y se
hará acompañar
por
Cristina de
Kirchner.
El enfrentamiento entre Mauricio Macri y RafaelBielsa, candidatos a diputados nacionales por la Capital Federal, dará pelea de campo en los barrios porteños. Esa batalla se librará por la conquista del voto peronista que no termina de asociar a los candidatos con el distintivo partidario. Es el voto que Macri considera que debe retener con la porción de pejotistas que lleva en sus boletas al cuarto oscuro del 23 de octubre y arremeterá en esa dirección en los barrios donde es fuerte, como los de menos recursos en el sur de la Capital Federal. Bielsa tiene la consigna de intentar arrebatarle a su rival esos puntos que le suman los peronistas no integrados al PJ porteño armado por el kirchnerismo, y buscará rédito en la misma zona de la ciudad, Barracas, La Boca, Pompeya, Mataderos, justo donde no logra subir Bielsa, y Carrió conquista menos voluntades. Es la geografía donde Macri retiene una porción de peronistas que no han comulgado con la normalización del PJ Capital que conduce Alberto Fernández, donde no logra subir Bielsa y Carrió no despierta entusiasmo. Sin embargo, los peronistasmacrisas han puesto reparos tras la alianza de Compromiso para el Cambio con Ricardo López Murphy, que confluyó en el PRO. El resquemor los hace faltar a los actos conjuntos del candidato a senador por la provincia de Buenos Aires y el porteño.
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Macri ahora quiere que ese grupo haga una campaña aparte, ya que son varios los que se postulan para una banca, como Diego Santilli, Silvia Majdalani y Dora Mouzo, quienes compiten para renovar sus puestos en la Legislatura porteña, o el sindicalista del juego Daniel Amoroso, quien organizó una protesta de los trabajadores de los bingos en defensa de la continuidad de las salas, sujetas hoy a un conflicto entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires.
A ese grupo se agrega el pediatra Eduardo Borocotó, quien aspira a una butaca en el Congreso, ya que no puede renovar la banca local. Conocido de la pantalla de TV, el médico es el que menos percances sufre en las timbreadas que ha impuesto Macri tres veces por semana a todos los candidatos de la boleta (incluidos los suplentes), los que se ven en apuro en ocasiones en las que piden permisoa los porteros (agrupados en el sindicato que lidera Víctor Santa María, secretario general del PJ kirchnerista), Santilli, de directa relación con el jefe de campaña de Macri, el diputado PJ, Cristian Ritondo, ya debutó con una choriceada con taxistas y caminatas en Mataderos junto con Amoroso, quien concentra tropa propia en Flores Sur.
La menemista Majdalani concentra también en barrios de ese punto cardinal adhesiones a partir de comedores comunitariosque organiza con su agrupación El Aguante. La idea de asociar a los peronistas con el candidato contará, además, con pegatinas de afiches e impresión de esquelas, del tipo «peronistas con Macri», mientras el oficialismo intenta para Bielsa algo semejante, dada su condición de extrapartidario.
Ayer, Macri le dedicó la jornada a la presentación de un plan de empleo joven y a replicar a Bielsa y al gobierno.
El candidato porteño consideró: «En este momento que buscamos inversiones, el mensaje que sale es que las empresas se van y que confrontamos con las empresas; no es bueno».
A Bielsa le contestó: «Si él me dice que tengo que explicar los '90, yo le digo que tiene un problema de amnesia porque él no sólo viene trabajando del Proceso militar, sino que fue nombrado por cada uno de los gobiernos en distintas posiciones y tuvo tres cargos en el de Menem».
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