Macri y Carrió le ganaron a Bielsa
Rafael Bielsa intentó criticar a Mauricio Macri por los '90 y éste sacó el decreto firmado por un capitán de navío designándolo funcionario, en la etapa militar. Carrió irónicamente refutó la afirmación del mismo Bielsa de que el producto argentino crece porque el gobierno reparte preservativos gratis y provocó risas en la sala. No fue agresivo el debate de los tres candidatos de la Capital Federal. Desde que se vio el empecinamiento de Chiche Duhalde por la agresividad de los hombres del gobierno todos se cuidan de no dar imagen de iracundia en tribunas o televisión. Igual lo atacaron a Macri defendiendo éste las calles contra el accionar piquetero. Se tuteaban, pero Macri no a los otros dos para dar idea de seriedad.
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Macri, Carrió y Bielsa en el debate de campaña del programa "A dos voces" de la cadena de cable TN. (arriba) Macri dedicó el debate a sostener sus consignas. Terminó polarizando con sus dos adversarios. (izquierda) Carrió y Bielsa se desahogaron en el entretiempo con un cigarrillo, retocando su maquillaje y escuchando a sus asesores. (centro) Bielsa buscó identificarse con la gestión Kirchner. Buscó polemizar con Carrió, pero no pudo escapar a la ironía de la jefa del ARI. (derecha)
«Dejé los guantes afuera», le dijo Bielsa al candidato xeneize.
«¿Me tengo que defender?», preguntó Macri
«Espero golpes», retrucó el canciller. Es que en el ingreso, los movileros de CQC le entregaron a Bielsa un par de guantes como anticipo de la riña política que tendrían en el estudio de televisión.
«Hola Lilita ¡qué elegante que estás!», halagó Bielsa. Y en verdad la dirigente del ARI estaba impecable: llevaba un vestido de gasa color salmón, labios y anillos al tono, zapatos acharolados negros y gafas de última moda.
Arrancó Bielsa con dos minutos iniciales (le sobró tiempo) explicando por qué se debía votarlo.
• El canciller apuntó directo y dijo que octubre era la confrontación de dos modelos: «El de la década del '90 la patria financiera, el saqueo y la explotación» y «éste del cambio, la transparencia y la transformación».
«No hay tercera alternativa visible, se discute llevar el presupuesto educativo a 6% del PBI, la desgravación del Impuesto a las Ganancias a las pymes que reinviertan y a un programa de desarrollo que contemple el mejoramiento de los salarios y la inclusión social», reprodujo el libreto oficialista que apunta a nacionalizar la campaña.
• Carrió habló (se estiró del tiempo previsto) de las bondades de ser un partido nuevo y de la «nueva práctica de caminar desarmada sin financiamiento empresario». Y presentó en sociedad a sus especialistas en los tres pilares sobre los cuales el ARI asentará su gestión: niñez, a cargo de Emilia García Méndez; jubilaciones, bajo la órbita de María América González, y educación, comandada por Delia Bisutti. Y llamó a votar a su partido porque entendió «es una oportunidad histórica para dar un salto moral».
• Macri intentó desmerituar los logros del gobierno y ajustó el resultado de la economía en el crecimiento mundial. Así sostuvo que si bien en la Argentina la exportación creció 50%, en Brasil fue el doble y en Chile mucho más.
«Se demora el debate de la reestructuración del Estado y se reparten ahora electrodomésticos; no hay discusión sobre la distribución de la riqueza y la educación. Tampoco sobre la seguridad: en la Ciudad hay un robo cada cinco minutos. La realidad es que hay cosas que están mal», monologó.
El segundo bloque estuvo menos espeso. Los asesores se esforzaron por señalar a sus candidatos el camino para ganar la contienda. En ese entretiempo, Carrió y Bielsa apelaron a los cigarrillos. Macri, a conocer el resultado del partido de Boca.
• Evaluación
En el capítulo dedicado a la «Evaluación del gobierno de Kirchner», Bielsa se explayó sobre los resultados económicos arrojando números que por momentos se hizo difícil de seguir. Habló del crecimiento industrial de 20% y 15% del PBI, del empleo formal y de la reducción de la tasa de desempleo de 20% a 11%, aunque sus adversarios lo corrigieron diciéndole que el verdadero número era de 16% porque en el paquete Bielsa incluía los planes sociales.
Destacó el canje de la deuda y su reducción, de la baja del riesgopaís de 11 mil a 300 puntos y de los siete millones de personas que salieron de la indigencia y la pobreza. Y anticipó lo que luego no ocurrió: «Macri me va a hablar de Ibarra y yo le pongo el cuerpo», desafió.
A su turno, Carrió encaró el discurso de otra forma: sostuvo que el gobierno mantiene las instituciones económicas y sociales «las mismas de la década del '90" y le reprochó a Kirchner el «abusivo» uso de los decretos de necesidad y urgencia que hace el gobierno: «140 en su gestión más que en el gobierno de Menem». También lo acusó de tener un política social clientelista, de querer manejar las rentas de las AFJP y que no hubiera atado a los pobres.
Macri prometió acompañar al gobierno en los proyectos que sean necesarios, pero criticó la ausencia de políticas en materia de educación y de desempleo.
El candidato del PRO remarcó que hace dos años realizó un estudio donde advirtió que había 2.500 chicos en las calles. «Hoy ese número se duplicó.» También apuntó su críticas a la cuestión de la inseguridad.
«Este tema no está resuelto. El 40% de la gente que vive en la Capital sufrió un delito», remarcó y señaló que hoy sólo se invierte 9% del Presupuesto en este rubro.
«Nosotros queremos hacernos cargo de la Policía, entrenarla y capacitarla, incorporar 4.500 policías más y crear una agencia de prevención del delito, urbanizar las villas y crear un plan para sacar a los chicos de las calles y enviarlos a la escuela », esbozó.
El duelo verbal tuvo picos de tensión en los que Macri y Bielsa se llevaron la peor parte por imputaciones cruzadas, en tanto que Carrió sólo tuvo que tolerar por boca del canciller que no firmó nunca un decreto de necesidad y urgencia sólo por el hecho de que nunca le tocó gestionar.
En esa disputa Macri estuvo a punto de quedar arrinconado porque Carrió y Bielsa buscaron atar su figura a la década del '90, pero el postulante de PRO contragolpeó al final y sacó un listado de decretos en los que Bielsa aparece nombrado por los gobiernos de Leopoldo Galtieri, Raúl Alfonsín y Carlos Menem.
En su rol de oficialista, Bielsa tuvo que responder también, a veces perdiendo la calma, temas de actualidad como clientelismo político, inflación, sobreprecios en cárceles y piqueteros, dentro de los otros grandes lineamientos que proponía el debate.
Al termino del debate todos se atribuyeron el triunfo. Por lo menos, es lo que pretendían los seguidores de cada bando.




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