Madre contra piqueteros
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PERIODISTA: Buen día, Mabel; quiero decirte que estás siendo -por la fatalidad, el destino, o Dios, como decís vos- un ejemplo para muchas mujeres argentinas. No sólo por la integridad y fortaleza con que estás tomando esto, sino también porque tratás de ayudar con tus palabras no a la zozobra y al desasosiego, sino al contrario.
Mabel Kosteki: Quisiera aclarar que la fortaleza no viene de mí, sino de lo alto; yo no soy ningún modelo para ninguna madre: el modelo es María Santísima; es ella quien tuvo a Jesús en sus brazos después de haber sido crucificado y haber derramado hasta la última gota de su sangre para salvarnos a nosotros, y de todos modos siguió en pie.
P.: ¿Pudiste reconstruir en esta semana parte de lo que fueron los últimos días de Maximiliano? Digo, teniendo en cuenta que, cuando hablamos la semana pasada, vos dijiste que no sabías que estaba en la marcha ni que hubiera ido a otras. ¿Podés contarnos cómo fue, que, de golpe, de ser un chico que estaba en tu casa y de repente se dedicaba al arte, pasó a ser un militante?
M.K.: Lo que pasa que él se acercaba a Guernica para trabajar en la huerta comunitaria y estaban armando el horno con un tanque que había llevado de casa, para fabricar pan; el trabajo de él estaba siendo social para poder cobrar lo del plan Trabajar; lo que pasa es que dentro de ese mismo paquete los chicos tienen que participar de los piquetes. Y, bueno, lamentablemente -aunque era la primera manifestación de Maximiliano-, le toco a él tener que quedar en el camino.
P.: ¿Lo que decís es que para cobrar el plan Trabajar le exigían ir a los piquetes, a las marchas?
M.K.: Yo no digo exactamente así, ¿pero por qué van entonces?
P.: No sé; quizá Maximiliano pensó a partir de estar en esos lugares que la manera de manifestarse era marchando.
M.K.: (Pausa) Maximiliano era un chico que, si se estaba cayendo el techo, él se corría para que no se golpeara la cabeza...
P.: ¿Qué querés decir con eso?
M.K.: Que no sé cómo es que Maximiliano llegó al piquete.
P.: Te quedan dudas...
P.: Gracias, Mabel.
C.: Yo quiero comentar, y quiero ser muy cauta con esto: en los últimos tres días, recibí al menos tres denuncias de gente a la que, para recibir el plan Trabajar (no digo en todos lados ni en todas las circunstancias, ni en todas las organizaciones de desocupados), la obligan a ir a reuniones, a encuentros, incluso a veces con chicos, porque no tiene dónde dejarlos y le dicen que, si no va a esas reuniones y a las movilizaciones, no va a cobrar el plan Trabajar al mes siguiente; por lo menos, tres personas me lo han dicho en forma personal y directa. nte
P.: Mabel es absolutamente cauta, cualquier otra mujer estaría a los gritos denunciando que se llevaron a su hijo... Ella no dice nada de esto, describe una situación. Dice, la verdad mi hijo era de determinada manera y se corría si le caía el techo, como diciendo no tenía vocación, si se quiere, política, o de guerrero social.


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