Las medidas anunciadas por la presidente Cristina de Kirchner para paliar la situación en las provincias de Río Negro y Neuquén fueron de carácter social; fiscal; laboral y de obra pública. Las disposiciones tienen una validez de 60 días aunque, según señalo el senador Miguel Ángel Pichetto, "la situación será monitoreada", dando a entender que, si es necesario prolongarlas, será evaluado por el Comité ministerial.
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A grandes rasgos la Nación dispuso: diferimiento de pagos impositivos y suspensión de juicios por 60 días; otorgamiento de compensación económica a los empleadores a través de los Repros, que beneficiará a unos 12 mil trabajadores con la condición de que las empresas retengan al personal; duplicación de la asignación universal; préstamos por 10 millones de pesos para 1.400 productores de Río Negro, alimento para el ganado, y la definición de que la R23 comience su construcción por el tramo que beneficia a las zonas afectadas. Cabe señalar que el programa de los REPROS brinda a los trabajadores de las empresas adheridas una suma fija mensual no remunerativa de hasta 700 pesos, destinada a completar el sueldo de su categoría laboral, mediante el pago directo por ANSES.
Sin embargo, las medidas no conformaron a pobladores de Río Negro quienes increparon a Pichetto reclamando que en los beneficios no se contempló a los trabajadores eventuales que, por las características de la zona, es una práctica laboral habitual. En particular, numerosos trabajadores son contratados por la temporada invernal ya que el afluente de turismo se concentra en esos pocos meses. El titular de la bancada oficialista del Senado tragó saliva y expresó su optimismo pues cree que "si se trabaja la temporada invernal, la región no necesita subsidio alguno". De más está decir, que los barilochenses no se retiraron muy conformes con los dichos de su representante provincial. Peor están los productores de Neuquén, que ni fueron contemplados en los créditos. Explican que el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, se anticipó al mandatario neuquino, Jorge Sapag, porque tocó primero el timbre de la Casa Rosada pidiendo ayuda.
Quienes también pasaron un mal momento fueron los funcionarios que convocan a los invitados habituales a este tipo de actos. El público está tan acostumbrado a aplaudir las palabras de Cristina de Kirchner, que lo hicieron entusiasmados cuando la presidente recordaba con pesar la tragedia que a solo a la localidad de Los Antiguos por las cenizas del Hudson, hace veinte años.
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