Maniquí estaqueado
Puesto a irritar a sectores que sabe no pueden responderle, el gobierno llega a veces al ridículo, y al agravio. Una exposición sobre Malvinas que se presumía exaltaría el heroísmo de los combatientes en esa guerra (que buscaron sólo algunos argentinos, pero que sí seguramente pelearon todos) se convirtió en un carnaval. Se exhibe, como testimonio de los hechos que se recuerdan a 25 años de ocurridos, un maniquí de un conscripto estaqueado, una forma primitiva de castigo. No fue lo que la mayoría quiere recordar de Malvinas, como tampoco otras mortificaciones que impone la disciplina y que son difíciles de entender desde fuera del contexto castrense. Seguramente, hubo órdenes impuestas a los gritos y consignas que reclamaban esfuerzos que estaban más allá del deseo o de la capacidad de los subordinados. Un soldado instruido en tiempos de guerra debe matar y también exponerse a la muerte, y eso se logra con entrenamientos durísimos que sus protagonistas seguramente intentan olvidar en cuanto pueden. También eluden evocar esos sufrimientos los países que quieren conservar el recuerdo de su pasado como algo de valor, a menos que se busque hacer escarnio de algún sector. Familiares de los caídos y ex combatientes repudian con razón esa exposición organizada por un gobierno que no quiere a los militares ni cuando defendieron al país, como en Malvinas.
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Nilda Garré
Antes, Trejo había solicitado a las autoridades del ministerio que se diera lectura a un comunicado de la comisión que repudiaba el contenido de la exposición. La ministra no lo aprobó. El comunicado fue repartido entre los presentes y dice en sus párrafos salientes: «No podemos dejar de manifestarle nuestra más profunda tristeza y desagrado ante la muestra que vuestra cartera ha organizado supuestamente en conmemoración del 25° aniversario de la gesta de Malvinas. Entendemos que pueden existir muchas miradas sobre Malvinas; nuestra entidad no niega a ninguna, aunque hayamos elegido la que entendemos como la más valiosa para construir el futuro de nuestra Nación. El Estado nacional tiene la obligación de buscar una síntesis superadora de esas distintas miradas. No es un mero escenario para instalar contradicciones, sino para resolverlas. Por el contrario, vuestra cartera ha resuelto dar prioridad a una visión de la problemática profundamente desmalvinizadora. La muestra abona el camino de la confusión, deshonra la memoria de nuestros héroes, reduce la complejidad a una mirada prejuiciosa y lejana a la verdad de los hechos».
La Comisión de Familiares de los Caídos fue la impulsora del monumento a los veteranos que se erigió en las islas.




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