«El tema es delicado, muy grave. Si sale de ésta, tiene para tres meses de internación y otros tantos de rehabilitación. Hasta dentro de seis meses no va a estar disponible. Preparen la sucesión», le dijo José Luis Manzano a un grupo de legisladores presentes en la casa de Jorge Matzkin en La Pampa, después de haber visitado a Humberto Roggero en terapia intensiva. «Acá hay sólo dos caminos: o se hace cargo Miguel Pichetto o Marcelo López Arias», le contestaron. La respuesta era obvia ya que en la actualidad sólo una supuesta independencia de Roggero de duhaldistas y menemistas mantiene en pie a la conducción. Pichetto es el representante del menemismo y ocupa la vicepresidencia de la bancada. Por lo tanto el hombre elegido inmediatamente fue el salteño López Arias, otro integrante del «sistema», al igual que los presentes en ese encuentro o, por ejemplo, Miguel Angel Toma.
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La visita de Manzano a Roggero -jefe del bloque PJ que se accidentó con su familia en su camioneta en viaje hacia Bariloche-en la Clínica Lucio Mola de Santa Rosa, sirvió para desatar una serie de reuniones para discutir el futuro de la conducción de la bancada peronista. Las acciones ya crisparon los ánimos de la mayoría de los diputados que no quieren oír hablar todavía de cambios en la presidencia del bloque mientras no se tenga certeza de cuánto tiempo demandará la recuperación de Roggero. Pero el puntapié inicial que dieron algunos integrantes del «sistema», sector del bloque identificado históricamente con Manzano, ya llegó a Buenos Aires.
Manzano arribó a la clínica pampeana la semana pasada para una visita como amigo-médico y fue recibido por Guido Freites, Fernando Salim, Manuel Baladrón y Matzkin, todos viejos amigos. Un rato en presencia de Roggero le bastó, como médico, para tener su propio diagnóstico. En ese momento el presidente del bloque PJ seguía todavía con pronóstico reservado en cuanto al politraumatismo craneano y sin evolución favorable en las complicaciones cardíacas y pulmonares. Ayer ya habían desaparecido los miedos con respecto a los golpes recibidos en la cabeza pero permanecía la incertidumbre por la evolución del sistema respiratorio.
Buena relación
Manzano y sus acompañantes salieron de la clínica y se fueron directamente a la casa de Matzkin para discutir la situación. Los comentarios de esa reunión llegaron primero a oídos de otro ex manzanista, el santafesino Oscar Lamberto: «A mí ni me hablen de cambios que ni loco quiero meterme en esa cuestión». Lamberto, a pesar de no compartir muchos puntos de vista con Roggero, tiene una buena relación desde hace tiempo e incluso comparte de hecho un puesto en la mesa de conducción de la bancada.
Las versiones sobre el diagnóstico que Manzano hizo sobre Roggero llegaron también a Buenos Aires. Muchos diputados ya están alertados de que en la próxima reunión del bloque PJ alguien planteará la necesidad de encontrar un reemplazante, al menos temporario, para el actual presidente. Y el pronóstico es que va a haber conflicto ya que los tomó por sorpresa cuando, por una cuestión de mínimo decoro, nadie hablaba de recambios y sólo de esperar la evolución clínica de Roggero, que lleva 9 días internado.
Los primeros alertados en esto fueron los menemistas que pusieron el grito en el cielo y atacaron al manzanismo. Si bien los duhaldistas reaccionaron también en contra de la idea de discutir ahora un recambio, el disgusto no fue tanto y se sabe existieron al menos dos reuniones de diputados de ese subloque donde se trató el tema.
Hasta el bloque radical tuvo su ronda de consultas. Mientras tanto en San Rosa todos esperan el momento en que los médicos puedan desconectar el respirador artificial y Roggero comience a hablar, algo que anoche no parecía ya depender de un milagro.
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