La marcha que se realizará hoy en apoyo a Aníbal Ibarra llega en un momento de alta volatilidad política y social, tras la suspensión del jefe de Gobierno de la Capital y los incidentes violentos del sábado en la Plaza de Mayo, durante una marcha por el orgullo gay. Es riesgosa la movilización de esta tarde teniendo en cuenta que se trata de un tema de mayor gravedad institucional y social, tanto que los 194 muertos de Cromañón causaron la apertura del juicio político del suspendido jefe de Gobierno porteño. Se espera que los funcionarios de la Ciudad y los habitantes de villas de emergencia que se movilizarán hoy arrastrados por los punteros ibarristas no choquen con familiares de las víctimas, lo que agravaría más la situación.
Aníbal Ibarra, ayer de gira por el barrio de La Boca, en la serie de apariciones públicas que ha montado para transmitir que mantiene vigencia pese a la suspensión como jefe de Gobierno porteño para ser enjuiciado por sus presuntas responsabilidades en la tragedia de Cromañón.
Aníbal Ibarra intentará pasar hoy una prueba, que verá si le alcanza para revertir la suspensión en su cargo de jefe de Gobierno porteño. Ese examen lo espera, por la tarde, para mostrar cuánta habilidad tiene el ibarrismo para convocar adherentes que clamen por su vuelta. Se verá en la concentración a la que han convocado sus simpatizantes tras la apertura del juicio político en su contra, que determinó la Legislatura porteña el lunes pasado en torno al caso Cromañón:
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• La expectativa no sólo la mantiene Ibarra. También su heredero, Jorge Telerman, y funcionarios del gobierno nacional quiere saber qué resultado tiene esa manifestación y hasta aguardaría en silencio hasta entonces, Elisa Carrió (los legisladores del ARI, ex aliados de Ibarra -al menos hasta 2003 integraron sus listas- votaron a favor de la apertura del juicio político). El ibarrismo cree reunir como poco hoy, unas 4.000 personas a partir de las 18 sobre la Avenida de Mayo y Perú, con un estrado frente al Palacio Municipal, que se montará de espaldas a la Plaza de Mayo.
Recién después de esas escenas, se activarían varias cuestiones, como una reunión del vicejefe en ejercicio de la Jefatura de Gobierno, Telerman con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que estaría tramitando discretamente Carlos Kunkel, o bien con el propio Néstor Kirchner.
• A una semana del desplazamiento temporario de Ibarra, en el gobierno creen que al menos Telerman estará ocupando el principal sillón porteño por varios meses y amerita que, « cuestiones de gestión», promuevan un acercamiento en función de puntos de acuerdo sobre algunas tareas. Será entonces que Ibarra verá si sus aliados apuestan al regreso a la suspensión vitalicia. Telerman y Fernández mantienen viejos enconos, que terminaron de bullir cuando el jefe de Gabinete armó la nueva estructura del PJ Capital que él preside y dejó al vicejefe sin puesto alguno. Fue después de ventilarse dos aspiraciones de Telerman que mortificaron al funcionario. Una, la de estar en la mesa de conducción del PJ (ni siquiera obtuvo una vocalía) y la otra, la de suceder a Ibarra, pero tras las elecciones de 2007.
• Telerman engrosó así la lista de aspirantes a la sucesión, que el suspendido jefe de Gobierno engendró en staff propio y ajeno (otros: el secretario de Infraestructura, Roberto Feletti; su antecesor en el cargo, Abel Fatala; el propio A. Fernández, Rafael Bielsa y Daniel Scioli).
Además de saber si le rendirá beneficio el acto de hoy, en el que están previsto oradores de diversas ramas y hasta familiares de víctimas de Cromañón (pero no, claro, los que promueven la destitución de Ibarra), el jefe suspendido comprobará cuánto tiene aún de aliado al kirchnerismo. Esos peronistas y transversales no le aportarán para la movida. La decisión del kirchnerismo local ha sido «acompañar» en la forma «menos visible» posible los avatares para el intento de restitución en el cargo que busca Ibarra. Apenas algunos grupos y, tratando de que no se note, movilizarán con la técnica del «micrismo» lo que puedan de militantes.
Aseguraban ayer, quienes se mantienen en la organización del operativo retorno, que contarían con asistencia de al menos parte del sindicato de municipales, que ha engrosado Ibarra con miles de nombramientos en la planta permanente de la comuna y de docentes (ver nota aparte). De la adhesión a la presencia parecen conocer más los peronistas del distrito, quienes desconfían en espontaneidades a la hora del clamor y creen que no será demasiado lo que pueda presentar Ibarra hoy. Un desafío, al que se han entregado inusuales organizadores de este tipo de puestas, como el secretario de Cultura porteño, Gustavo López; el de Desarrollo Sustentable, Eduardo Epsztein, y la procuradora de la Ciudad, Alejandra Taddei, además del jefe de Gabinete local, Raúl Fernández. La otra expectativa adicional está puesta en cambio en la respuesta de los familiares de las víctimas que promueven el desalojo definitivo de Ibarra, lo que podría provocar situaciones de tensión, que harían que el jefe de Gobierno eluda emitir un discurso en la ocasión.
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