Se reiteraron ayer incidentes en la Legislatura porteña cuando intentaba, por tercera vez en un mes, debatir sobre la jornada laboral de los trabajadores de las cinco líneas de subterráneos.
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Un manifestante herido, la intervención de la Justicia que se dispuso a frenar la sesión y paros sorpresivos en el servicio de subtes como protesta de la izquierda acompañaron el debate, que finalmente mandó al archivo la ley que disponía la reducción de las horas de trabajo, de 8 a 6, de los empleados de Metrovías. La sesión retomó el orden después de cinco horas de trámites y desbordes.
Los legisladores, el día anterior, habían dispuesto restricciones para acceder al recinto con la idea de evitar nuevos desmanes como los ocurridos el martes pasado, durante la sesión en la que se trataba exclusivamente el veto de Aníbal Ibarra a la ley que habían votado los diputados a favor de reducir las horas de trabajo del gremio en cuestión por considerar insalubre las condiciones de su desempeño. Ese día la sesión debió levantarse y pasó a un cuarto intermedio hasta ayer, pero en esta oportunidad sólo podían ingresar al recinto dos invitados por banca. Los empleados de Metrovías --con-cesionaria de los subtes-junto con militantes de Izquierda Unida y del Partido Obrero, se apostaron frente a las puertas de ingreso al Palacio, ante un centenar de policías que custodiaban el lugar, tanto en la entrada de Perú 130 como en la principal de la Diagonal Sur. La oratorias comenzaron en el recinto hasta que llegó a la Legislatura la jueza Patricia López Vergara, quien fue a notificar sobre una veintena de recursos de amparo contra la medida de restringir el acceso, que la Justicia interpretaba que evitaba que la sesión sea pública. Los gremialistas intentaron ingresar al mismo tiempo que la magistrada de la Capital Federal, a quien dispararon un huevazo en la cabeza, cuando la barra arrojaba también otro tipo de proyectiles como botellas plásticas. Se enfrentaron así con la Policía y uno de los manifestantes cayó al piso --ter-minó internado con politraumatismos de cráneo-y otro padeció un ataque, presuntamente de epilepsia en la entrada del edificio. En medio del desorden, la izquierdista Vilma Ripoll, en la vereda del Palacio, comenzó a golpear la puerta que da a la Diagonal Sur, con un palo, porque en la confusión, aparentemente, se le negaba el ingreso. Al mismo tiempo el vicepresidente de la Legislatura, Cristian Caram, llamó de urgencia al procurador porteño, Juan Carlos López (cuñado de Ibarra, para pedir asesoramiento en la contestación a la jueza. Con un grupo de legisladores y Cecilia Felgueras (la vicejefa de Gobierno que preside las sesiones), se redactó al dictado de López una resolución rechazando la intervención del Poder Judicial sobre el Legislativo.
Ya de regreso al recinto comenzaron los habituales discursos, esta vez sobre la votación de la resolución innova-dora que fue aprobada después de una hora de discusiones en las que hubo coincidencia sobre que la sesión era pública del momento que había periodistas, taquígrafos y público.
En ese sentido llamó la atención el cupo de invitados del peronista Jorge Mercado, dos robustos acompañantes, más sobrepasados en peso que en horas de fisicoculturismo, a quienes presentó como «universitarios».
• Desdén
La votación en el recinto, se produjo cerca de las 20.30, cuando la izquierda (cinco legisladores) se había retirado en un acto de desdén. Los legisladores no lograron juntar dos tercios de los votos -mayoría especial-para insistir con la ley y que tuviera vigencia, sólo reunieron 26. Tampoco reunieron esa cantidad de diputados para que quedara sin efecto la norma y sí el veto de Ibarra, a favor del cual votaron 20 bancas. De esa manera la ley quedó archivada en la secretaría legislativa y no hay modificaciones en la duración de la jornada laboral. Sin embargo, el Gobierno porteño adelantó a la Legislatura que una serie de estudios técnicos determinarían que un sector de los empleados cercano a 20% estaría trabajando en condiciones de insalubridad por lo que reclamaría a la empresa para que revierta la situación.
Anoche los sindicalistas se disponían a celebrar una asamblea nuevamente en las puertas de la Legislatura con la intención de acordar nuevos paros del transporte, los que ayer perjudicaron inesperadamente a los usuarios.
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