Cumelén, la nueva meca de la oposición

Política

Buena parte de los políticos locales arrancaron el año viviendo sus propias internas, sin demasiada creatividad: volvieron a la costa atlántica, aunque algunos debieron suspender los programas, por la reacción de la gente (espontáneos, y no tanto) fuertemente crítica.

Pero para el PRO, desde hace un par de años, la meca ahora es Cumelén, adonde el expresidente Mauricio Macri finalmente pudo acceder al restringido country sobre el Nahuel Huapi, en Villa La Angostura. Allí pasó las fiestas, y comenzó a recibir a los peregrinantes (como llaman los locales a los pretendientes a cargos y puestos en el próximo Gobierno), ante el malestar de muchos que, además de cultores del muy bajo perfil, eligieron justamente la tranquilidad que les ofrecen la restricción de acceso, algo que con el mediático Macri no siempre es posible.

Por su puesto que, además de la propia tropa, el expresidente y actual dirigente de la FIFA también se dedicó a otra de sus pasiones: tratar de frecuentar a famosos, y si son de la realeza mejor. Y allí no es extraño Por caso, los reyes de Holanda, Máxima y Guillermo, tienen una estancia cercana donde suelen pasar parte del verano, igual que el Emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, quien tampoco está en el country pero tiene, desde hace años, un singular -y selecto- emprendimiento en la región.

Hasta allí llegará esta mañana la titular del PRO, Patricia Bullrich, invitada junto a su esposo, a quedarse en la casa de Macri hasta mañana al mediodía. Y allí, aunque son muchas las especulaciones, se sabe que el tema a abordar son las candidaturas para las presidenciales de este año, ya que tanto el candidato inicial, Horacio Rodríguez Larreta, como Bullrich, ya aseguraron que “no se van a bajar”, o sea que están dispuestos a ir a una interna (?).

Lo singular es que el propio Macri sigue siendo ambiguo respecto a su rol en la contienda, cuestión que genera particular rispidez con los restantes socios de Cambiemos que no parecen demasiado dispuestos, hasta ahora, a permitir que el macrismo siga imponiendo los nombres. “Para colmo no se calla, y cada vez que abre la boca genera un tsunami”, se quejaba un liberal de la vieja escuela, muy crítico del expresidente, y del desgaste de la interna que puede hasta poner en riesgo, cree, el éxito en octubre.

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