Espionaje M: allanaron al secretario privado de Macri (intermediaba con Martinengo)

Política

Desde el martes, había escuchas telefónicas sobre los teléfonos del secretario Nieto, que intentó que no secuestren su celular. Los espías lo mencionan como destinatario del material de inteligencia ilegal. Furia PRO y Santilli, víctima. Auditoría en el SPF: ¿quién pagó por las cámaras instaladas en Ezeiza?

Cuando los efectivos policiales y personal del juzgado de Lomas de Zamora se hicieron presentes en el domicilio de la calle Guatemala al 4700, en Palermo, el exsecretario privado de Mauricio Macri Darío Nieto se atrincheró en su auto y comenzó a teclear frenéticamente en su teléfono celular. No quería que se lo lleven. La Policía Federal le golpeó el vidrio y le advirtió que traía una orden de allanamiento del juez federal Federico Villena, en el marco de la causa por espionaje ilegal de la AFI. La reacción del joven exfuncionario –visiblemente nervioso- lo expuso a una eventual desobediencia que podría haber derivado en una detención. No hizo falta. De manera respetuosa ante la presencia de un infante, los efectivos procedieron al secuestro de todos los teléfonos, aparatos electrónicos, agendas, dispositivos de almacenamiento y computadoras, tanto de su casa como en otro domicilio, a la vuelta sobre la calle Gurruchaga y en la de sus padres, hasta pasadas las 19. Su abogado pidió la eximición de prisión. El juez no la concedió, por el momento. La decisión del magistrado percutió en el primer anillo de confianza del expresidente, no en lo político, pero sí en lo íntimo y cotidiano. La sospecha es que Nieto recibía por intermedio de Susana Martinengo los informes de espionaje producidos por la AFI sobre políticos y personalidades. Tras el intento del macrismo de tratar a la exdirectora de Documentación Presidencial como alguien periférico a Macri, la causa judicial mostró que la acción ahora transcurre en el despacho de quien fuera presidente.

Pero en la causa constan diálogos entre los espías del grupo “SuperMarioBross” que hacen referencia directa a Nieto con nombre y apellido en los intercambios. “Esto es para Darío”, indican en conversaciones inequívocas respecto al destino del material de inteligencia clandestino. Por eso, Villena pidió el martes 22, algo que quedó asentado en el expediente, una intervención directa del teléfono del exsecretario privado de Macri que incluía geolocalización por 72 horas. Se escucharon online sus comunicaciones desde ese día. El pasado fin de semana, el juez encargó a la Policía Federal una sigilosa certificación de sus domicilios. Aparecía con tres diferentes, por lo que no se podía efectuar una certificación sólida. Finalmente fueron allanados ayer, en un operativo que se venía planificando desde hace una semana, de acuerdo a los oficios que cursó. Recurrieron a la geolocalización para saber exactamente su ubicación y aguardaron a que su familia saliera de la casa para proceder. Villena tiene en su poder los informes de las escuchas a su teléfono. Nieto sigue fungiendo como secretario del expresidente.

La decisión de avanzar del juez sobre el círculo íntimo de Macri disparó que figuras de peso del PRO como Patricia Bullrich explotaran en una furia que corrió como un río de lava subterránea. Apuntaron sus cañones al juez, a quien no descifran. En paralelo, Villena recibía en el su juzgado al vicejefe de Gobierno amarillo, Diego Santilli como víctima de la organización dentro de la AFI que espiaba a políticos oficialistas y opositores. Las malas noticias para quienes han decidido ignorar o subestimar esta investigación es que la semana no culminó.

Cámaras y micrófonos

Hubo novedades en el capítulo penitenciario de la saga. El hallazgo, revelado por Ámbito, de la cámara de seguridad en Ezeiza con fragmentos de la estampilla fiscal de aduana que permitió reconstruir que el elemento de espionaje correspondía a un lote de 9 cámaras y 6 micrófonos adquiridos por el Servicio Penitenciario Federal a un importador, tuvo otra deriva. Las facturas y documentos tenían como destinatario al SPF, pero se descubrió que el dinero para pagarlo nunca salió de las arcas del SPF. ¿Quién pagó por los artefactos para espionaje dentro del IRIC donde estaban los denominados “presos”? La interventora María Laura Garrigós hizo una denuncia para que se investigue la ruta de esos fondos que podría arrojar más sorpresas.

No es la única decisión que adoptó Garrigós que puede complicar a sus antecesores: está decidida una auditoría general respecto al rubro de provisión de alimentos para las cárceles federales. La cuestión es más que sensible por tratarse de un negocio millonario que siempre permanece en las sombras. Garrigós le mandó de regreso a Juan Bautista Mahiques a tres secretarias que había heredado de su gestión. La pregunta es si la flamante interventora se va a atrever a descabezar las direcciones de los penales de Ezeiza y Marcos Paz, epicentro de las irregularidades que están saliendo a la luz en la causa de Lomas. Allí también habría personal de Mahiques dispuesto a reciclarse. Pese a que se intentó autopostular como una víctima, no hay rastro en Lomas de que Mahiques pueda ser considerado como tal.

Como víctima, concurrió José Luis Vila y regresaron al juzgado de Lomas Pablo Bruera y Luis Lugones. Estos últimos aportaron material referido al espionaje atribuido a la denominada “Base 8” en territorio bonaerense. Mientras, Comodoro Py se prepara para la batalla de competencia. El macrismo ya pidió auxilio a algunos referentes del Círculo Rojo ante el avance de la causa en Lomas. La discusión será de largo aliento, pero se visualiza que ante cierto vacío de poder, la eterna sombra del espía Antonio Horacio Stiuso es la que logra traccionar a Retiro para abroquelarse y hacer fuerza. Villena desplazó a la PSA de los operativos que venía llevando adelante en la causa de espionaje. Filtraron, de antemano, el operativo el lunes en la casa del exjefe de Contrainteligencia Diego Dalmau Pereyra. Allí buscaban teléfonos y dispositivos. Se frustró. Solo 24 horas después, el exAFI declaró ante la Bicameral, como al pasar, que él se había negado a cualquier espionaje de tinte político, pero que toda actividad de la banda que se investiga debió haber pasado por Asuntos Jurídicos de la AFI. Allí estuvo siempre Sebastián Destefano, uno de los dos hombres de confianza que tiene Daniel “Tano” Angelici. “La Casa” parece estar tomando revancha de sus ocupantes más recientes

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