9 de enero 2002 - 00:00

Menem acusa a Duhalde de derribar a De la Rúa

Laureano Checa
El Mercurio
 
E
l otrora Mandatario aseguró que el levantamiento popular en su país fue promovido por el actual gobernante y por el canciller Carlos Ruckauf. También calificó de inepto al nuevo Ejecutivo.

 
Ni de visita en Santiago, ni en el departamento de su esposa, Cecilia Bolocco, el ex Presidente de Argentina Carlos Saúl Menem se desvincula de su rol de figura pública.

Está en mangas de camisa, rodeado de cuatro asesores que elaboran un documento que ayer conocieron los medios trasandinos. Así, con la camisa afuera del pantalón porque les acaban de tomar, a él y a su señora, un molde de sus rostros para un museo de ciegos en Valdivia.

Se ausenta unos minutos, en los que aparece Cecilia Bolocco, de cara lavada, y oficia de cálida anfitriona.

Regresa, ya premunido de corbata y gemelos, dispuesto a disparar desde la sala de estar de "su" residencia santiaguina, donde el puesto de honor lo ocupan la corona y la banda de Miss Universo de su esposa.

- ¿Cómo se configura el actual escenario político argentino?

- Pasa por un acuerdo entre dos hombres, que son (el ex Mandatario, Raúl) Alfonsín y Duhalde, que hicieron una alianza para asumir la conducción de Argentina. Y es la provincia de Buenos Aires. Los dos son senadores de esa provincia. Además, el gobernador de la provincia (Carlos Ruckauf), que la dejó incendiada y se fue a la cancillería, es uno de los hombres que más se movió para que esto se produjera...

- ¿Ruckauf estuvo detrás del alzamiento popular en Argentina?

- Fueron maniobras de corte netamente político que originaron el alejamiento de De la Rúa, primero, y de Rodríguez Saá, después.

- ¿Y detrás de eso estaría el peronismo?

- Yo diría que un sector del peronismo y del radicalismo.

- ¿El duhaldismo?

-Sí, el duhaldismo. Es una alianza entre un sector del justicialismo y el alfonsinismo. Es más, haga un paneo de toda Argentina y va a ver que estas convulsiones, manifestaciones de violencia o saqueos, son en Buenos Aires. En el resto del país, no.

- ¿Fue un golpe de estado de Buenos Aires al resto del país?

- Yo no hablaría de un golpe de estado. Es un cambio de rumbo que va a favorecer a Buenos Aires en detrimento del resto de la nación.

- Y esto estaría protagonizado por Ruckauf y Duhalde...

- ...Y por quienes en este momento tienen la conducción. Y Alfonsín, por supuesto. Es decir, la Alianza entre Frepaso y el radicalismo se ha transformado en una alianza entre el alfonsinismo y el duhaldismo.


Críticas a plan económico

- ¿Qué escenario prevé para hoy, luego del feriado bancario?

- Estoy convencido de que esto le va a ocasionar un gravísimo daño a la economía argentina, especialmente al sistema financiero. La devaluación va a traer como consecuencia la pérdida de la estabilidad económica y la reinserción que Argentina tuvo en el mundo va a desaparecer rápidamente. Nos vamos a aislar y va a ser muy difícil crecer y superar esta situación.

- ¿Cómo ve el fin de la convertibilidad y la paridad peso-dólar?

- Por sobre todas las cosas es la ineptitud para gobernar. Ineptitud de Duhalde y de todo o casi todo el equipo que lo acompaña.

- ¿Son malas las medidas?

- Son pésimas. Pésimas desde el punto de vista económico, político y social. Un gobierno justicialista, por su naturaleza, no puede rebajarles el sueldo a los trabajadores. Y una devaluación va a incidir en esos aspectos.

- ¿Cree que el FMI es culpable de la crisis argentina?

- No. Yo creo que los culpables son los gobernantes que se hicieron cargo de la conducción de Argentina a partir del 10 de diciembre de 1999. (Ellos) se dedicaron pura y exclusivamente a criticar la gestión anterior y se olvidaron de gobernar. Esto es producto de la falta de capacidad de un político, o de un grupo de políticos, para gobernar.

- Pero se plantea que la bonanza de su gobierno se debió en parte a la privatización de las empresas públicas y el colapso vino cuando se acabaron esos recursos.

- ¡Eso es mentira! La privatización de las empresas públicas tendió a eliminar una corrupción estructural y a terminar con un déficit permanente, no sólo en cuanto a los servicios - porque no funcionaban los teléfonos ni el gas ni la electricidad- , sino además para evitar que el tesoro argentino siguiera pagando un déficit de US$ 17.000 millones que producían esas empresas.

- Dentro de los reclamos de De la Rúa estaban los préstamos del FMI y el aumento de la deuda externa en su administración...

- Sí, pero se aumentó en forma aceptable. No fue una explosión de la deuda externa.

- Como presidente del PJ ¿qué tipo de oposición va a hacer?

- Una oposición crítica a las medidas tomadas. La verdadera política es la internacional. Si no se funciona internacionalmente, en un mundo globalizado como el actual, el país queda aislado. Dicen que con la asunción de Duhalde y sus discursos, Argentina retrocedió más de 30 años. Yo creo que retrocedió más de 40 años.


En carrera hacia la Presidencia

El ex Mandatario argentino Carlos Saúl Menem no oculta su escasa simpatía por quien hoy ocupa la primera magistratura de su país. El Presidente Eduardo Duhalde fue Vicepresidente en su primer mandato y ambos se enfrentaron públicamente cuando Menem pretendía la re-reelección en 1999.

Irónicamente, el esposo de Cecilia Bolocco advierte que el Gobierno de Duhalde tiene tanta legitimidad como el mandato de Luis González Macchi en Paraguay. "Es decir, el Presidente surge de un acuerdo de cúpulas y no de la voluntad del pueblo", acota.

Por si fuera poco, aduce que este acuerdo no es sólido y se torna más endeble gracias a las medidas económicas tomadas.

Independiente de todo lo anterior, Menem cree que Duhalde debe permanecer hasta 2003. Pese a que, según él, ya podría postular si se llama a elecciones antes.

¿Pretensiones de volver al sillón de Rivadavia? Todas. Es más, admite abiertamente que está en campaña para ganar las internas justicialistas para candidatearse el 2003.

Para el ex Mandatario no hay una mejor carta para sacar a su país del hoyo en el que se encuentra. "Modestamente", reiteró que la solución pasa por su persona. Pese al desgaste de la prisión domiciliaria que sufrió, asegura, ahora tiene más energía e incentivo que antes.

Dejá tu comentario

Te puede interesar