Carlos Menem tiene casi decidido suprimir los rangos de ministros y convertirlos en secretarios de Estado, a la usanza estadounidense, en caso de ganar la presidencia el 30 de marzo. Según se supo en Salta durante el fin de semana, la idea es reducir 25% los cargos del Ejecutivo nacional, de manera tal de fomentar el ahorro en el gasto público.
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El sábado a la noche Menem y Juan Carlos Romero convocaron 35 mil seguidores en el estadio de Gimnasia y Tiro (en el duhaldismo bajaron la cifra a 20 mil). En Costa Salguero, veinticuatro horas antes, Alberto Pierri y Alberto Kohan calentaron motores con un auditorio de 3 mil personas que escucharon al riojano. Allí se lució el ex diputado de La Matanza con un discurso anti-adolfista.
En la cancha salteña, Menem reiteró que «no vamos a atacar a nadie, a pesar de que somos objeto de calumnias, difamaciones e injurias». Al mismo tiempo, reclamó que se ratifique el cronograma electoral. «Presidentes de todo el mundo dicen que cuando volvamos a tener un presidente elegido por el pueblo nos van a abrir los brazos para ayudarnos, pero para eso -subrayó- es fundamental que, en forma urgente y sin chicanas, las autoridades correspondientes llamen a elecciones internas y generales». «No nos dejemos trampear porque aquí está en juego la Patria, no una candidatura», insistió. «Inventaron respecto a mí -señaló- una enfermedad terminal y hace poco dijeron que me estaba por internar para un tratamiento del corazón». «Lo único que me debilitó el corazón fue el amor por esta hermosa chilena que me acompaña con fuerza y coraje», sonrió mientras miraba a Cecilia Bolocco. En este sentido, agregó que «no se extrañen de que si ganamos se convierta en primera dama, porque ya hubo dos presidentes chilenos que se casaron con salteñas. En una de esas le devolvemos la gentileza a los chilenos, como realmente se lo merecen», volvió a mostrarse risueño frente a la algarabía generalizada.
Flanqueado por Romero, aseguró que no se equivocó cuando lo eligió de compañero de fórmula. «Es un grande de la provincia de Salta», dijo en medio de gritos de apoyo. «Se cansaron de publicar encuestas truchas y falsas y de decir que me iba a bajar de la candidatura, pero yo les digo desde Salta y ahora: 'minga' me voy a bajar de la candidatura a presidente de la Nación de todos los argentinos», se plantó.
Menem le dedicó un párrafo a los ex combatientes de Malvinas, a continuación de lo cual aseguró que hay cuatro aspectos fundamentales que «nosotros vamos a atacar desde el primer día de nuestro gobierno: la pobreza, la falta de salud, la seguridad y la educación».
Asimismo, se explayó sobre la importancia de generar «mano de obra» y a la necesidad de «reinsertar a la Argentina en el mundo», sobre lo que remarcó que «vamos a respetar todos los compromisos que actualmente tienen nuestro país».
Con mucha ironía, finalmente, recordó que «ahora ha renunciado el actual presidente, desde el 25 de mayo». «A este paso -prosiguió- vamos a tener que formar un sindicato de presidentes renunciantes» y se preguntó «quién podrá ser el secretario general».
Más que entusiasmado, advirtió que «si nos eligen vamos a cumplir los cuatro años de mandato y por ahí tenemos que cumplir cuatro años más». «Si llegamos, no hay posibilidad de renuncia ni aunque vengan degollando, porque no le tenemos miedo a nadie, sólo a Dios», concluyó.
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