23 de noviembre 2001 - 00:00

Menem busca con gobernadores cumbre pacífica del peronismo

Carlos Menem junto a Cecilia Bolocco ayer en La Rioja
Carlos Menem junto a Cecilia Bolocco ayer en La Rioja
Carlos Menem emprendió ayer una discretísima negociación con los principales caciques del peronismo para que le reconozcan la jefatura del PJ que le cuestiona Eduardo Duhalde. Anoche, mientras comía un asado con amigos en la casa de Carlos Spadone en Anillaco, celebró la primera movida: Carlos Reutemann, José Manuel de la Sota y Carlos Ruckauf le hicieron saber que no se sentarán en la comisión de gobernadores creada por el congreso partidario de Lanús como una amenaza a la jefatura del riojano. «Vamos a esperar a que se expida la Justicia», fue el dictamen de ese trío tras el almuerzo de los gobernadores de Buenos Aires y Córdoba en un restorán del centro porteño, en consulta telefónica con el santafesino. Una manera de admitir que lo que se decidió en el congreso de Lanús es papel mojado y materia de una negociación a futuro entre las tribus peronistas.

Tampoco, y eso le hace cambiar los planes a Menem, irán el miércoles a la reunión del consejo nacional. Por eso el ex presidente ordenó desandar las invitaciones a los 127 miembros de la mesa grande del PJ y limitar la cita en la sede porteña de la calle Matheu a la mesa chica del partido. Es decir, no pasar lista y forzar a los gobernadores a tomar posiciones en la pelea. Como la invitación será abierta y voluntaria, se espera que asistan los mandatarios amigos y se disculpará la ausencia de los que crean que participan de una pelea de pares con el riojano. Después de todo, en el congreso de Lanús hubo sólo tres gobernadores: Kirchner, socio de Duhalde; Ruckauf, forzado por el hombre de Lomas de Zamora hasta con violencia, y Adolfo Rodríguez Saá, que representó al resto de los gobernadores.

Anoche Duhalde intentaba recomponer con Rodríguez Saá el espíritu de Lanús en una larga negociación en el santuario deportivo del lomense (el club San Juan, en el barrio Sur de la Capital Federal). Los gobernadores le exigieron que Duhalde firmase el apoyo a Ramón Puerta como jefe del Senado a cambio de no pronunciarse en contra de la actitud del senador electo de pelearle poder a Menem desde el Congreso. Duhalde terminó respaldando al misionero aunque sigue condicionando su permanencia en el bloque en una cruzada de transparencia a la que se siente forzado al creerse una cara nueva de la política.

Menem
tiene justificación de sobra para hacer el miércoles una reunión recortada en presencias y resonancia -de manera de evitar resquemores y peleas ociosas- en que la agenda está muy apretada. Ese mismo miércoles estará llegando de Santiago de Chile (adonde viaja esta tarde desde La Rioja) y por la noche tiene reservas para salir hacia Miami. En la permanencia de unas pocas horas en Buenos Aires el ex presidente buscará conversar un statu quo partidario hasta su regreso del viaje a los Estados Unidos, que no tiene aún fecha. En ese lapso prefiere que no haya turbulencias, ni políticas ni judiciales.

• Efectos

La estadía en Miami, adonde Cecilia Bolocco tiene una residencia de descanso, la prolongará sin término Menem a la espera de varios efectos. Primero el descanso tras casi seis meses sin poder salir del chalet de Armando Gostanian en Don Torcuato. Segundo, y más apreciado por Menem, el comienzo de una campaña internacional para recuperar el prestigio que alguna vez tuvo en los centros políticos y económicos de ese país. Nada ha herido más a Menem que la leyenda de su prisión en esos ambientes, adonde fue adorado en la década pasada como gestor de un gobierno elogiado como pocos de afuera de los EE.UU.

En esa campaña figura una visita a George Bush, padre del actual presidente de ese país, y la posibilidad de que en las próximas horas acuerde visitas a centros de estudio y cámaras empresarias de Nueva York y Washington. Menem cree que debe explicar las razones de su detención no sólo por lo personal sino como una contribución al país. Cree que entre las razones del aumento del riesgo-país está su detención, que proyectó ante los inversores la imagen de un país con dificultades pero agravadas por la inseguridad institucional.

La idea de Menem es cerrar esa agenda con la colaboración de algunos ex ministros como Carlos Corach o Roque Fernández, con predicamento y relaciones en Washington y Nueva York. Cree que su candidatura a presidente debe comenzar por ese blanqueo internacional, que puede proyectar prestigio hacia adentro de la Argentina y ayudar a la captura de sectores independientes del electorado.

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