20 de septiembre 2002 - 00:00

Menem demora la fórmula y Romero espera a Reutemann

El juego tuvo esta vez un comienzo distinto. Con poco esfuerzo, tendrá un mejor final. Carlos Menem no apeló a adivinanzas complejas para seleccionar a su candidato a vicepresidente, como cuando decía que sería alguien con apellido inicialado en «R», que no era de River ni de Boca, seguramente más petiso que él, por razones de jerarquía estética. Ahora todo es más lineal. En principio, porque Menem se acostumbró a las alturas (basta observar a su estupenda esposa). Además, porque la broma terminó en tragedia, con Carlos Ruckauf pasándose al campo del adversario.

Ahora el riojano cambió de método: sin agitar el cubilete, jugó por Juan Carlos Romero (de nuevo la «R», es cierto). No puede alegar sorpresas ya que conoce al salteño desde hace años y cultiva con él una relación antigua de amistad. A su vez Romero siempre le jugó bien, sobre todo en las malas. Ayer Menem admitió que su intención es que el gobernador de Salta lo acompañe en la fórmula para los próximos comicios.

El lanzamiento de la fórmula, en los planes de Menem, debería producirse en la Bombonera, el Día de la Lealtad, 17 de octubre. Mal momento para que lo pase en La Boca un fanático de River como él. Pero podría interpretarse que es un homenaje a su segundo, Romero, un «bostero» reconocido (el miércoles por la noche comió con Mauricio Macri en su residencia salteña, aunque ya es difícil distinguir si fue por fútbol o por política). En rigor, también es un homenaje a la barra brava del club, la mítica «Doce», a la que el ex presidente agasajó en Anillaco hace un par de meses, en reconocimiento a aquella pancarta con la frase «Aguante Menem» que apareció en el estadio durante su cautiverio en Don Torcuato.

• Problemas

El riesgo de sugerirle a Menem la idea de hacer un gran show electoral en Boca lo tomó Javier Mouriño. Enseguida se sumó Claudia Bello y ayer ya había un comando haciendo cálculos en la Bombonera para determinar cuánta gente alcanza para que la concentración no resulte pobre. Entre Alberto Pierri, Fernando Galmarini, Claudio Sebastiani, Bello y Mouriño llegaron a la conclusión de que con 40.000 personas se consigue un éxito en la cancha. Dos problemas pendientes: el 17 es jueves, día laboral; además, el 20 Boca jugará con Chacarita y el césped debe lucir intacto (una excusa para ocupar sólo las tribunas, con menos esfuerzo).

En relación con la fórmula, si bien ayer el riojano dio indicios muy claros, intentó quitarle velocidad a la operación. Como si armara su fórmula por «goteo», agregó: «Aunque todavía no se puede hablar de nombres porque estamos hablando con otros compañeros». Sucede que Romero aspira a que su incorporación a una fórmula ajena (no olvidar que es candidato a presidente) signifique la culminación de un acuerdo amplio con el grupo federal de gobernadores del PJ. Hay una secuencia de decisiones a partir de este criterio, cuya composición requiere de una artesanía muy fina:

• La aquiescencia del Grupo Federal sólo es posible de ser alcanzada si, definitivamente, se descarta la hipótesis de que Reutemann puede llegar a ser candidato. Hay mandatarios que, sea por temor a castigos de Eduardo Duhalde o por sincera devoción por el santafesino, prefieren no plegarse a Menem antes de que se descarte esa posibilidad. Romero sabe de esta incógnita y busca despejarla. El miércoles se reunió personalmente con «Lole» y en los próximos días el otro líder del Grupo Federal, Ramón Puerta, hablará con él. Puerta es en ese sector el más enfático para recomendar que sin un guiño favorable de Reutemann cualquier operación es prematura. La idea más extendida es componer una mesa amplia, en la que figuren el santafesino, Carlos Juárez, seguramente Marín y, tal vez, Antonio Cafiero.

• El gobernador de Santa Fe, según sus íntimos, no tiene definitivamente descartada la alter-nativa de competir. Recibe diariamente a personas importantes que lo reclaman (el miércoles fue un día especialmente agitado: lo visitó Paolo Rocca entre otros titulares de holdings empresarios). Sin embargo cualquier definición debería estar condicionada a una postergación de las internas del PJ, decisión que en última instancia depende de Eduardo Duhalde.

• Aquí aparece la verdad del problema: ningún gobernador del PJ quiere jugar sus fichas sin que Duhalde dé su bendición, lo que supone, si no la candidatura de Reutemann, un acuerdo del Presidente con Menem. El peronismo vuelve a encontrarse una y otra vez con el mismo problema.

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