22 de abril 2003 - 00:00

Menem promete llenar River y dar una sorpresa en el palco

Carlos Menem se ha propuesto superar sus propias marcas con el acto de River Plate que presidirá pasado mañana. Por cábala -o picardía- nadie habla del volumen de concurrencia. Pero no hay que ser matemático cuando se escucha que pretende colmar las tribunas y el campo de juego del estadio del Monumental. Gracias Shakira: la novia de Antonito de la Rúa aportó el cobertor que permite ocupar el césped sin dañarlo, como pidieron las autoridades del club. No es para menos: Antonito y su socio Ramiro Agulla intervienen en la campaña del riojano, como creativos de su publicidad, a pesar de las críticas a Fernando de la Rúa en que incurren algunos spots.

Antonio Richilo, el estratega de las movilizaciones menemistas, se explayó a gusto sobre el acto en el vuelo de regreso desde San Juan, la madrugada de ayer. Había algarabía en el avión de Menem y no sólo por lo bien que les había ido en Cuyo. Alberto Kohan cumplió ayer 57 años y se le organizó un festejo a la ligera en las alturas (ayer hubo otro, igual de breve pero más convencional, en el hotel Intercontinental, entre reunión y reunión).

La preparación del encuentro es de por sí una epopeya. Hay reuniones de organizadores de a centenas. En total habrá 4.000, que mañana realizarán un ensayo general. El agua y los alimentos correrán por cuenta de los encargados de cada grupo, es decir, de quien encabeza el pelotón desde cada provincia. Pero el ingreso de los manifestantes, el orden dentro del estadio, la asistencia a quienes presenten algún problema, en definitiva, la logística estará a cargo de gente entrenada al efecto e identificable con una pechera verde y amarilla. Fuera de la cancha la seguridad correrá por cuenta de las fuerzas habituales, aunque los sectores de acceso le serán confiados a la Gendarmería, que resulta más familiar a los menemistas.

Cada sector de las tribunas y el propio campo fueron ya asignados a los dirigentes encargados de conducir a sus seguidores. Ya hay dos tribunas especiales para Córdoba y Santa Fe, sobre todo después de que Carlos Reutemann prometió, discretamente, aportar a su propia tropa. No es para menos: el diario «La Capital» de Rosario publicó ayer una encuesta realizada en el partido de River contra Central en la que Menem obtiene 40% de preferencias contra 5% de Néstor Kirchner. El diario, como es sabido, pertenece al grupo Daniel Vila-José Luis Manzano.

El campo de juego, en cambio, está reservado por los bonaerenses. Allí se ubicarán los seguidores del Frente de la Lealtad que postula a Kohan como gobernador. Encargados de la movilización, Alberto Oliva y Daniel Lalín, quien se reparte entre el movimiento de simpatizantes y la redacción de planes para la acción social de un eventual gobierno de Menem (ironías de la política, a Lalín se le debe la creación de la red de «manzaneras» que hizo famosas el duhaldismo).

La disposición del palco será una historia aparte. Prometen una plataforma majestuosa que será usada por un orador por vez, que estará allí, sólo bajo los reflectores. Serán nada más que dos: Juan Carlos Romero para un discurso inicial y Menem, para el cierre. ¿Duración? Una hora exacta para aprovechar la televisión, que tomará el acto entre las 21 y las 22. Después de esa hora, un festival de fuegos artificiales de aproximadamente 15 minutos. Para antes de que hable la fórmula se prevé un show musical, que está organizando en estas horas Julio Márbiz. Una disputa aparte tiene que ver con la entonación del Himno Nacional: están los que prefieren a un tenor, los que piden una cantante y, finalmente, los que apuestan a la aparición de un astro que podría mover como nadie a la hinchada. La sorpresa puede ser musical y, si al Luna Park llevó a Horacio Guarany, para un recinto más pretencioso quizás también aterrice otra estrella de mayor predicamento. No hace falta mucha imaginación para advertir con quién están hablando los amigos de Menem.

Los discursos y las imágenes se repetirán en tres pantallas gigantes, para las que ya asignó una ubicación José María Aguilar, el presidente de River. Es, en realidad, el «culpable» del acto. Insistió hasta el cansancio con la conveniencia de realizarlo, sobre todo en el oído de su amigo Antonio Cassia, el sindicalista del SUPE al que una vez quiso llevar como integrante de la comisión directiva del club. Habrá un director para coordinar 10 cámaras desde las que se llevará la señal a un satélite: más de 30 canales del exterior están pidiendo tomar imágenes de lo que promete ser la manifestación más importante de una Argentina que se mostró desencantada con la política durante esta campaña electoral.

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