14 de diciembre 2001 - 00:00

Menem vs. Ruckauf: hay que crecer sin déficit

Carlos Menem dio su versión del diálogo que mantuvo ayer con la cúpula del gobierno. Ocupó la sala de conferencias de Casa de Gobierno, reveló que había vuelto a proponer la dolarización, había rechazado la devaluación y reiterado por puntos principales de una reforma constitucional. Veamos una síntesis de ese diálogo con la prensa:

Periodista: ¿Le propuso formalmente a De la Rúa la dolarización?


Carlos Menem:
A partir de ese documento que hace pocos días publicó el Consejo Nacional del Movimiento Justicialista, que es primero la patria, si ustedes han tenido la oportunidad de leer ese documento, ahí están planteados temas como el de la dolarización, la regionalización, el presupuesto para el año 2002 y otra serie de medidas que hacen a la posibilidad de que podamos salir de esta situación difícil en la que se encuentra la República Argentina. Reitero, hablamos del tema de la dolarización, pero coincidimos plenamente en que es imposible, porque sería desastrosa, una devaluación.

P.: ¿Usted cree que con el déficit cero se consigue el crecimiento económico?


C.M.:
Pienso que sí. El equilibrio fiscal es fundamental. Pero se puede crecer pese al déficit que puede haber. Nosotros, que teníamos un déficit dentro de las prescripciones de Maastricht, menos de 3 por ciento del Producto Bruto Interno, crecimos durante esos años más de 60 por ciento en lo que hace al Producto Bruto Interno. Por supuesto que se puede crecer más ordenadamente y profundamente sin déficit, pero el déficit que existe o que existía no fue un obstáculo para el crecimiento, y hay muchos países de la Tierra que crecen aun con déficit.

P.: ¿Entonces usted no cree, como Carlos Ruckauf, que hay que seguir el camino inverso al equilibrio fiscal para crecer?


C.M.:
En principio, yo no estaría de acuerdo con esas expresiones.

P.: ¿Qué piensa usted de los dirigentes del justicialismo que le pegan muy duro al Presidente?


C.M.:
En toda la vida política de la República Argentina y de cualquier país de la Tierra siempre quien tiene la responsabilidad de conducir el destino de cualquier país es propenso a ataques de la oposición. Siempre ha sido así. Cuando ejercí la Presidencia, los ataques de la oposición eran realmente impresionantes, no dejaron nada por decirme. Pero lo más importante es conservar la calma, el equilibrio, responder a la críticas sanas, constructivas y callarlas cuando no tengan nada que ver con la gestión que está llevando a cabo el gobierno de turno. El presidente De la Rúa tiene que comprender que muchas veces los ataques son producto de las funciones que ejerce.

P.: Usted, en muchas oportunidades, ha criticado la forma de liderazgo del Presidente...


C.M.:
Las críticas han sido de ida y de vuelta, pero esto es lógico en el mundo de la democracia. Aquí no hay un poder absoluto gobernando, es un poder democrático que evidentemente debe aceptar las críticas y también criticar. Es normal.

P.: ¿Usted está dispuesto a sentarse a una misma mesa con Duhalde?


C.M.:
Esa pregunta se la tiene que formular al doctor Duhalde, no a mí. Dialogo con todos en tanto y en cuanto el diá-logo sea para beneficio de la comunidad y de mi país, que es la República Argentina, por supuesto.

P.: ¿Quién tiene la culpa de esta crisis, usted o el presidente De la Rúa?


C.M.:
Si le pregunta al presidente De la Rúa, va a decir que soy yo, y si me pregunta a mí, voy a decir que es el presidente De la Rúa. Esto es normal. Pero aquí, lo fundamental es lo que decía Perón: «A la Argentina la salvamos entre todos o no la salva nadie».

P.: La CGT -tanto la que encabeza Moyano como la de Daer-dice que cualquier cosa menos dolarizar, aun una devaluación...


C.M.:
Es una opinión. Yo he sido terminante sobre este tema y también ha sido terminante el señor presidente de la Nación; he expresado una oposición total y absoluta a la devaluación. Pero nosotros mantenemos nuestra propuesta de la dolarización para asegurar en su momento el salario y la estabilidad definitiva en la República Argentina, y la dolarización es una de esas formas. Esto nos puede hacer bajar el riesgo-país, bajar las tasas de interés e incorporarnos a la economía más poderosa de la Tierra, que es la economía de los Estados Unidos.

P.: ¿El peronismo se puede llegar a unificar para sancionar con su mayoría una ley de acefalía y acortar el mandato del Presidente como se insinuó la semana pasada?


C.M.:
No, fíjese que, antes de que termine la pregunta, se la estoy respondiendo: no, no hay posibilidad, por lo menos desde nuestra parte del justicialismo, de una reforma del la ley de acefalía para acortar el mandato del señor Presidente; eso descártelo. Lo que pretendemos, fundamentalmente, es que el Presidente siga gobernando hasta el mandato que le ha concedido el pueblo argentino. Hemos hablado de este tema también, en el sentido de que estamos de acuerdo con una reforma de la Constitución. En la reforma de la Constitución, de acuerdo con la propuesta que hemos hecho durante tanto tiempo, hablamos de la necesidad de eliminar el tercer senador.

Yo sostengo que la figura del vicepresidente no es conveniente aquí ni en algunas partes de Latinoamérica; en Chile, por ejemplo, el papel del vicepresidente lo hace el ministro del Interior; si sale el presidente, se hace cargo el ministro del Interior; si sigue cumpliendo bien sus funciones, lo ratifica en su cargo el presidente; en caso contrario, cambia el ministro del Interior. ¿Aquí cómo hace usted para cambiar un vicepresidente elegido por el pueblo? Además, en esa reforma constitucional, donde fue incluida ya la regionalización del país, hay que hacerlo cumplir nomás, eliminar el voto obligatorio...

P.: ¿El voto obligatorio?

C.M.: Sí señor, eliminar el voto obligatorio, si lo tienen otros países del mundo, ¿por qué no nosotros? El político que quiera llevar votos para su propuesta que salga y los busque por todo el país; estoy en contra del voto obligatorio. Otra medida: volver al colegio electoral, porque si no, así, las provincias con poco poder desde el punto de vista poblacional o de los electores no van a tener la posibilidad de acceder a cargos tan importantes, entre otros, como es la presidencia de la Nación; siempre se van a imponer las provincias con mayor índice demográfico.

P.: En esta reunión participó Domingo Cavallo; ¿en qué tér-minos dialogaron con él?


C.M.:
En los mismos términos en que dialogamos con el señor presidente de la Nación. El señor ministro de Economía con sus colaboradores, por supuesto, ingresó sobre el final de la misma y nos hizo un panorama de lo que está ocurriendo con todas las negociaciones con el FMI, todo lo que puede ocurrir desde hoy en adelante y la posible solución positiva a estas tareas no de reestructuración de la deuda, que es una expresión que no se compadece con lo que está haciendo, que es la renegociación de la deuda.

P.: ¿Cuándo es el despegue?

C.M.: Pero si ustedes me hacen una pregunta así, yo soy político, no adivino. Las señales que podríamos tener en cuenta para decir que pronto podemos salir de esta situación van a venir de lo que dije anteriormente, de la renegociación de la deuda externa para disponer de recursos y empezar a crecer.

P.: ¿Qué piensa de las críticas que le hizo el ex diputado Rafael Pascual?


C.M.:
Yo, cuando preguntaron sobre el tema de las declaraciones del señor Pascual, expresé claramente: «Las águilas no cazan moscas». No quiero entrar en este tipo de polémicas, porque esto se dio desde siempre en la Argentina; ya en 1930, un político conservador cuando llegó al gobierno de don Hipólito Yrigoyen dijo que aterrizaron el en gobierno 110 mil prontuariados y cerca de 70 mil pederastas; ésas fueron las expresiones de alguien de la oposición del gobierno del doctor Yrigoyen.

P.: ¿Usted recibió una invitación del doctor Bush de visitarlo en los EE.UU.?


C.M.:
Yo estoy viajando a los EE.UU. a finales del mes de enero a dar una serie de conferencias, empezando por la universidad de Columbia, en Nueva York, donde ya estuve en dos oportunidades. Así que quizá pueda tener alguna entrevista con el padre del actual presidente y con el presidente de la Nación; todavía no está programado esto, pero lo vamos a intentar; con el padre, seguro.

P.: ¿Qué le va a plantear?

C.M.: Vamos a seguir bregando por la Argentina. Yo no voy a ir afuera a sacar los trapos sucios, como se dice. Si salgo afuera a hablar de la Argentina, es para bien y no para mal.

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