El oficialismo tuvo en Alejandra Oviedo (PJ-La Rioja) a la más decidida crítica del juicio político a la Corte, desde el comienzo de la sesión que largó a las 22 de anteanoche y se reanudó a las 10.30 de ayer, después de un cuarto intermedio desde las 2.30 de la madrugada.
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Una curiosidad que haya sido una menemista la que terminó defendiendo al gobierno de Eduardo Duhalde, que lanzó este proceso en febrero después de un fallo contra el «corralito», y que, a los pocos días, ya estaba lamentándose de haber iniciado esta guerra con la cabeza del Poder Judicial. Este frente de conflicto no sólo puso en peligro la estabilidad económica sino cualquier negociación con el FMI. Oviedo explicó que «estamos ante un hecho grave e inédito» que llevó al banquillo de los acusados a la totalidad de un cuerpo, delante de los «ojos de la comunidad nacional e internacional». Según la legisladora, la comisión de Juicio Político pare-ció motivada por «una maniobra de coyuntura electoral, por una puesta en escena ante los medios de comunicación», con la intención «de llevar a la Corte como un trofeo a la arena política, sin siquiera analizar cuánto afectaba la seguridad política y jurídica de un país que había sido abandonado el 20 de diciembre a la buena de Dios».
Con los ojos puestos en Elisa Carrió, la principal aspirante a verdugo de Julio Nazareno y compañía, señaló Oviedo que «no vengo a hablar como candidata a presidente, que no especulo con una situación tan grave y delicada y que no vengo en defensa de los jueces; vengo en defensa de las instituciones».«Mi profesor de Derecho, el diputado Luis Molinari Romero que está aquí presente, me enseñó el valor de la independencia de los poderes en el sistema republicano», abundó.
Antes de terminar, recordó que varios de los acusadores de la Corte -por caso, el socialista Héctor Polino, Carrió y la frepasista correntina María Méndez de Ferreyra-podrían haberse excusado de la embestida por ser abogados y hasta por tener causa de su interés en manos del máximo tribunal. No olvidó subrayar que podría haberse vulnerado el «principio de non bis in idem o principio de cosa juzgada», especialmente en el caso de la embajada de Israel.
Con 134 presentes y las cámaras prendidas, Carrió lanzó al mediodía la réplica. En el comienzo, desmintió que el enjuiciamiento formara parte de la campaña política. «Aquí, en la comisión, hay un bloque institucional que acusa con fundamentos», levantó la voz. A continuación, tiró por tierra que se intentara juzgar 2 veces por el mismo delito a los ministros, en el caso de la voladura de la sede diplomática israelí, de la cual ella fue instructora. La actuación de los magistrados ya se había analizado en 1998 en la comisión de Juicio Político, cuando era dueño de esa dependencia el menemista César Arias.
En insospechado elogio, la jefa espiritual del ARI reconoció que «Arias tenía razón cuando dijo que no se podía juzgar sólo a la mayoría automática» por las supuestas irregularidades en la pesquisa. «Es cierto --su-brayó- porque todos los magistrados son responsables; y, en consecuencia, pedimos el juicio político contra los 9 ministros».«Son todos responsables porque delegaron la instrucción en Ricardo Levene; es decir que priorizaron a un juez amigo, ya anciano, que el esclarecimiento de un terrible atentado», remató «Lilita».
La radical de Río Negro, Marta Milesi, aclaró que «de ninguna manera se había querido avasallar una institución como la Corte con el juicio político». La jefa de la UCR rionegrino aprovechó para politizar el debate: «La acusación por mal desempeño es contra los miembros de este tribunal y nuestra intención es terminar con la cultura de la impunidad menemista». En otra velada alusión a la riojana Oviedo, Milesi se dirigió «a las mujeres peronistas que pelean junto conmigo y otras mujeres para lograr la igualdad de oportunidades; les digo que esto no lo vamos conseguir nunca, si no hay independencia de poderes».
El peronista pampeano Manuel Baladrón, que presentó un dictamen propio a título personal, se encargó también de defender a los ministros. De mane-ra tajante, advirtió que «no vamos a destrozar instituciones al ritmo de los cacerolazos». Indirectamente, acusó a los promotores del juicio -con Carrió a la cabeza-de actuar movidos por la demagogia de congraciarse con las asambleas barriales que alientan el «que se vayan todos».
El catamarqueño Simón Hernández (Frente Cívico) acusó a Nazareno por haber extorsionado y chantajeado al Poder Ejecutivo y al mismo Congreso. «No lo digo yo solo, repito palabras del actual presidente de la República», apuntó Hernández a Duhalde y recordó en forma explícita que el gobierno había impulsado el proceso contra la Corte. Nazareno ocupó gran parte de la segunda etapa de la sesión. Aunque ya la noche anterior, la ex chachista y ahora lilista María América González había cargado duro contra el presidente de la Corte. La creadora del «rinconcito de los jubilados se rebeló contra un eventual futuro miembro de su club: «Cuando Nazareno se jubile, va a cobrar $ 12 mil por mes», golpeó. «Mientras tanto -siguió con el speech-, a nosotros nos niegan presupuesto para dar pensiones graciables a abuelos o discapacitados que cobran $ 150 mensuales».
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