19 de agosto 2005 - 00:00

Menos la Corte, la Justicia sigue mostrándose seria

Se conocieron fallos de la Justicia, en línea con lo que es de esperar de la simple aplicación de las leyes. No se trata de un dato menor ante las recientes resoluciones de la Corte Suprema que, como si tuvieran que buscar votos para elecciones, hacen pronunciamientos con claro tinte demagógico. Es lo que vienen haciendo al dar movilidad a 82% del haber jubilatorio. Ayer se conoció que la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo suspendió una disposición de la CGT que obligaba a empleados de logística de los supermercados a afiliarse al Sindicato de Camioneros de Hugo Moyano. Así abandonaban el de Empleados de Comercio, de Armando Cavalieri. Fue un logro de este último que se acate la ley. Queda por delante que la Justicia se pronuncie sobre la cuestión de fondo: a qué gremio corresponden los afiliados. Moyano aprovechó el despido de 40 choferes dispuesto por el controvertido empresario Alfredo Coto para exacerbar el conflicto. Llevó esta conducta, anoche, al desborde, al disponer el bloqueo de centros de distribución en las seis mayores cadenas de supermercados.

La Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo resolvió ayer suspender la disposición de la Comisión Arbitral de la CGT por la cual los empleados de logística de Supermercados Coto debían encuadrarse en el Sindicato de Camioneros, que conduce Hugo Moyano, en vez de hacerlo -como hasta ahora- en el Sindicato de Empleados de Comercio, de Armando Cavalieri. La resolución de la Cámara pareció echar leña al fuego que comenzó a recalentar la relación entre los camioneros y la firma Coto, a raíz del despido de 40 camioneros resuelto por la empresa. El conflicto con Cavalieri ha lanzado a Moyano a una especie de seducción maníaca de los empleados de Coto a los que, para atraerlos hacia su sindicato, intenta conquistar con medidas descontroladas que, aparentemente, se disponen en su favor (habrá que ver el efecto que producen sobre la fuente de trabajo). Es así como, desde anoche, Moyano dispuso una medida grave: el bloqueo de los centros de distribución de mercaderías de las grandes cadenas de supermercados del país.

• Dimensiones

Un conflicto de dimensiones múltiples que conviene analizar por separado:

• La medida de la Cámara era festejada ayer con entusiasmo en las oficinas de Cavalieri. Simbólicamente, se trata de un logro importante: abre la perspectiva de que en el terreno judicial los sindicalistas que no adhieren a Moyano puedan neutralizar la expansión de este cacique, amparado en un incondicional favoritismo por parte de Néstor Kirchner.

Sin embargo, técnicamente, el pronunciamiento de la Cámara no modifica el fondo del problema. Como lo señala la elegante prosa del fiscal general Eduardo Alvarez (acaso la mejor pluma del Poder Judicial del país), «todo recurso fundado en el art. 62 de la Ley 23.551 (como el de Cavalieri) tiene efectos suspensivos, lo que torna innecesario el dictado de toda medida de no innovar». Es decir: lo que decidió la Cámara no implica un juicio sobre el contenido del reclamo que realiza el Sindicato de Empleados de Comercio en el caso Coto. Sí abre una instancia judicial desde el momento en que la misma Cámara solicita que se le remita el expediente que llevó adelante la Comisión Arbitral de la CGT, que conduce el titular del Sindicato del Gas, Oscar Mangone.

• La decisión de Coto de suspender a personal de logística mientras se libra este conflicto puede haber sido adecuada desde el punto de vista estrictamente empresarial. Políticamente supone una apuesta muy fuerte: desató la furia de Moyano, quien ahora usará este caso para demostrarles a los camioneros de los supermercados cuán intransigente puede ser él en su defensa. Lo que también obligará a Cavalieri a levantar reivindicaciones en ese sector, como ya está ocurriendo en la misma empresa Coto. Allí, tanto el dueño de la cadena, Alfredo Coto, como el encargado de toda esta operación gremial, Alejandro Vivanco, se han negado a iniciar una negociación bajo presión. Vivanco mismo se rehusó a participar de tratativas con Moyano el miércoles por la tarde.

• Para Kirchner este conflicto, que se agiganta, puede convertirse en un bumerán en plena campaña electoral. Su impulso político más primario lo conducirá, seguramente, a respaldar a Moyano. No sólo porque el sindicalista acostumbra a presionarlo como ningún otro (no sólo por la dimensión de esa presión sino también por su éxito, que es total), también porque en el fondo de esta disputa se encuentra la confrontación del PJ bonaerense. Hay que recordar que el jefe de la CGT es hoy el principal aliado sindical de la lista de Cristina Kirchner, en la que figura como candidato a diputado nacional el laboralista Héctor Recalde, que es el cerebro oculto detrás de las grandes jugadas de Moyano. Sea por vocación propia o por reacción a este alineamiento, el sector de los «gordos», del que Cavalieri es principal figura, terminó respaldando a Chiche Duhalde en la mesa sindical que la promueve como senadora y que se lanzó públicamente la semana pasada. Esta bifurcación de lealtades indicaría que Moyano cuenta con la fuerza de la Casa Rosada en su favor. Es un dato importante. No solamente porque en algún momento del conflicto con los supermercadistas deberá intervenir, quiera o no, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. También porque la naturaleza de este entredicho puede tentar al gobierno a incluirlo en su estrategia frente a la suba de precios que se registra en la economía y que la administración Kirchner tiende a interpretar, sobre todo, como una problema de mala organización del mercado.

• Sin embargo, los estrategas de campaña del Presidente deberían tener en cuenta un fenómeno curioso: la regularidad con la cual este gobierno suele ser víctima de quienes aparecen como sus principales aliados. El caso de Luis D'Elía y sus piqueteros clama al cielo; ahora se suma, eventualmente, el de Moyano. ¿Qué efectos tendrá sobre los consumidores de la clase media urbana, a quienes el gobierno dirige sus mejores esfuerzos proselitistas, el bloqueo que Moyano se prepara a realizar sobre las grandes cadenas comerciales? Será fácil identificar a Kirchner con las inconductas de su principal aliado sindical. Por eso la guerra a muerte que lanzó anoche el titular de la CGT excede el campo de sus relaciones con las empresas y puede convertirse en un factor importante en la orientación del voto en plena campaña electoral.

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