Menos la Corte, la Justicia sigue mostrándose seria
Se conocieron fallos de la Justicia, en línea con lo que es de esperar de la simple aplicación de las leyes. No se trata de un dato menor ante las recientes resoluciones de la Corte Suprema que, como si tuvieran que buscar votos para elecciones, hacen pronunciamientos con claro tinte demagógico. Es lo que vienen haciendo al dar movilidad a 82% del haber jubilatorio. Ayer se conoció que la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo suspendió una disposición de la CGT que obligaba a empleados de logística de los supermercados a afiliarse al Sindicato de Camioneros de Hugo Moyano. Así abandonaban el de Empleados de Comercio, de Armando Cavalieri. Fue un logro de este último que se acate la ley. Queda por delante que la Justicia se pronuncie sobre la cuestión de fondo: a qué gremio corresponden los afiliados. Moyano aprovechó el despido de 40 choferes dispuesto por el controvertido empresario Alfredo Coto para exacerbar el conflicto. Llevó esta conducta, anoche, al desborde, al disponer el bloqueo de centros de distribución en las seis mayores cadenas de supermercados.
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• Para Kirchner este conflicto, que se agiganta, puede convertirse en un bumerán en plena campaña electoral. Su impulso político más primario lo conducirá, seguramente, a respaldar a Moyano. No sólo porque el sindicalista acostumbra a presionarlo como ningún otro (no sólo por la dimensión de esa presión sino también por su éxito, que es total), también porque en el fondo de esta disputa se encuentra la confrontación del PJ bonaerense. Hay que recordar que el jefe de la CGT es hoy el principal aliado sindical de la lista de Cristina Kirchner, en la que figura como candidato a diputado nacional el laboralista Héctor Recalde, que es el cerebro oculto detrás de las grandes jugadas de Moyano. Sea por vocación propia o por reacción a este alineamiento, el sector de los «gordos», del que Cavalieri es principal figura, terminó respaldando a Chiche Duhalde en la mesa sindical que la promueve como senadora y que se lanzó públicamente la semana pasada. Esta bifurcación de lealtades indicaría que Moyano cuenta con la fuerza de la Casa Rosada en su favor. Es un dato importante. No solamente porque en algún momento del conflicto con los supermercadistas deberá intervenir, quiera o no, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. También porque la naturaleza de este entredicho puede tentar al gobierno a incluirlo en su estrategia frente a la suba de precios que se registra en la economía y que la administración Kirchner tiende a interpretar, sobre todo, como una problema de mala organización del mercado.
• Sin embargo, los estrategas de campaña del Presidente deberían tener en cuenta un fenómeno curioso: la regularidad con la cual este gobierno suele ser víctima de quienes aparecen como sus principales aliados. El caso de Luis D'Elía y sus piqueteros clama al cielo; ahora se suma, eventualmente, el de Moyano. ¿Qué efectos tendrá sobre los consumidores de la clase media urbana, a quienes el gobierno dirige sus mejores esfuerzos proselitistas, el bloqueo que Moyano se prepara a realizar sobre las grandes cadenas comerciales? Será fácil identificar a Kirchner con las inconductas de su principal aliado sindical. Por eso la guerra a muerte que lanzó anoche el titular de la CGT excede el campo de sus relaciones con las empresas y puede convertirse en un factor importante en la orientación del voto en plena campaña electoral.




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